Esta mañana, a las 8 de la mañana, las campanas de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora tañeron con el toque de difuntos rememorando el 450 aniversario de la muerte de Doña Mencía de Salcedo, fundadora de la Parroquia y del Señorío de Noalejo.
Compartimos las palabras que D. Manuel Amezcua Martínez, Cronista Oficial de Noalejo, publicaba esta mañana en su perfil de Facebook en ese momento:
«En estos momentos están sonando las campanas a difuntos. Son las ocho de la mañana y en un día como hoy, hace 450 años, fallecía en su casa palacio de Noalejo (Jaén) la ilustre señora doña Mencía de Salcedo. Lo hizo rodeada de los vecinos de mayor confianza y en presencia de otra insigne dama, doña María de Barrionuevo, que al cabo de cuatro horas tomaría posesión del mayorazgo instituido por su amiga y compañera de la corte en favor de su esposo Diego Maldonado.
Mañana por la tarde, los descendientes de aquellos primeros habitantes, se van a congregar en la parroquia del pueblo para honrar su memoria. Y lo harán en la misma iglesia que ella erigió, sobre el suelo que aún alberga sus restos. Doña Mencía de Salcedo nació y se crio en casa real, prestando luego servicio a la emperatriz Isabel de Portugal y a su hijo Felipe II. Y pese a residir la mayor parte de su vida junto la monarquía más poderosa de la tierra, cuando alcanzó la edad de retirarse, fue su voluntad hacerlo en este humilde lugar de los Entredichos de Granada y Jaén. Allí donde erigió su parroquia y un convento para estimular el culto a su fastuosa colección de reliquias.
A lo largo de su vida, Mencía de Salcedo adquirió tierras bastantes para dar trabajo a los labradores que, junto a su protectora presencia, iniciaron la andadura de este pueblo. Y Noalejo nunca le ha olvidado, por eso este año, en comunidad, sus vecinos le van a testimoniar su agradecimiento con un acto emotivo, que reivindique el papel que esta mujer excepcional ha jugado en la conformación de este pueblo.
Doña Mencía de Salcedo quiso que su escudo de armas siempre estuviera presente en el templo que ella fundó. Hoy tenemos la satisfacción de haberlo recuperado tras una meticulosa investigación histórica y será colocarlo sobre el acceso a la bóveda de su enterramiento, tal como ella dispuso en su testamento. El ramo de flores que depositarán dos jóvenes de la localidad, quiere significar las generosas disposiciones testamentarias de la fundadora, entre las cuales destaca la dote a dos doncellas, hijas de sus labradores más pobres, para que pudieran casarse dignamente. Y esto ocurría cada año tal día como hoy, en el día del aniversario de su muerte, durante siglos, hasta que los señoríos fueron suprimidos y los designios de la benefactora quedaron sin recursos para sustentarlos. Pero ahora se van a rememorar, aunque sea simbólicamente, en testimonio del reconocimiento que los vecinos del siglo XXI aún profesan a su Mencía de Salcedo, que en otro tiempo fue señora de lo espiritual y temporal de la villa de Noalejo» (Manuel Amezcua Martínez, 20 de marzo de 2025).
Con este motivo los vecinos y vecinas de Noalejo podrán mañana, 21 de marzo, honrar la memoria de su fundadora con el acto cultural y religioso que mañana se celebrarán en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en la que descansan los restos de Dª Mencía de Salcedo.
18, 00 horas: Conferencia «Una mujer, una parroquia, un señorío: 450 aniversario de la muerte en Noalejo de Mencía de Salcedo«, impartida por D. Manuel Amezcua Martínez, Cronista Oficial de Noalejo. Lugar: Salón Parroquial.
19, 00 horas:Misa de Requiem en el templo parroquial en sufragio por el alma de Dª Mencía de Salcedo, presidida por el párroco D. Juan Jiménez Lomas. En la misma el cuarteto vocal «Feria Sexta» de Granada solemnizará la celebración con sus cantos polifónicos.
El 20 de marzo de 1575, a las 8 de la mañana, fallecía en Noalejo Dª Mencía de Salcedo, fundadora de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora y del Señorío de Noalejo. El 21 de marzo recibía cristiana sepultura en la cripta de la Parroquia por ella fundada.
Por este motivo la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo ha organizado una serie de actos para conmemorar este acontecimiento.
Jueves 20 de marzo
8, 00 horas:Toque de difuntos, conmemorando el momento de la muerte de Dª Mencía de Salcedo hace 450 años
Viernes 21 de marzo
18, 00 horas: Conferencia «Una mujer, una parroquia, un señorío: 450 aniversario de la muerte en Noalejo de Mencía de Salcedo«, impartida por D. Manuel Amezcua Martínez, Cronista Oficial de Noalejo. Lugar: Salón Parroquial.
19, 00 horas:Misa de Requiem en el templo parroquial en sufragio por el alma de Dª Mencía de Salcedo, presidida por el párroco D. Juan Jiménez Lomas. En la misma el cuarteto vocal «Feria Sexta» de Granada solemnizará la celebración con sus cantos polifónicos.
La Parroquia invita a participar en estos actos para conmemorar este acontecimiento.
Acceso a la cripta de la Parroquia de la Asunción de Noalejo donde reposan los restos de Dª Mencía de Salcedo
Interior de la Cripta de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora en la que reposan los restos de Dª Mencía de Salcedo. Foro cedida por la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Una expresión típica de Noalejo en estos meses de enero y febrero es «esta noche ha caído una pava…«, para hacer referencia a las frecuentes heladas y escarchas que revisten los campos, especialmente en las zonas de umbría o en las zonas más altas o frías del término municipal.
Falda del cerro de Santa Meced recubierta de escarcha (Noalejo-Jaén)
La expresión popular «la pava o gallina de san Antón«, en el sentir popular, evoca el blanco intenso e impresionante con el que amanecen los campos recubiertos de escarcha en esta época del año. También es frecuente la expresión «escarchazo«.
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Esta mañana en unos de mis rutas frecuentes de senderismo por el término municipal de Noalejo, que encierra auténticos tesoros paisajísticos de gran belleza por su diverso patrimonio natural me he encontrado con estas imágenes tan hermosas y al contemplarlas ha surgido de forma espontanea en mi el pensamiento: «vaya pava que ha caído...».
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Y es que a los pies del Cerro de Santa Merced, en su vertiente Noreste, que transcurre por el término municipal, dibujando el cauce del río que nace en Navalcán a su paso por los Almiares y los Villarejos, una zona de umbría, las «pavas» o «escarchazos» siempre han sido famosas.
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Esta mañana, al contemplar las zarzas recubiertas de escarcha y al resonar en mi interior la expresión «vaya pava que ha caído esta noche….» he conectado con tantas generaciones de hombres y mujeres de Noalejo que en distintos momentos de la historia ha pronunciado estas palabras en el trasiego que han tenido siempre estos caminos. Caminos recorrido por labradores y pastores que iban a su trabajo diario, al igual que las mujeres que con sus líos venían en épocas menos frías a lavar y solear la ropa a esta zona.
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Y he querido construir este relato visual y fotográfico para narrar, con unas sencillas imágenes, la belleza que encierra esta expresión tan popular en Noalejo que nos conecta a tantas generaciones que nos han precedido. Unas imágenes que valen más que mil palabras y nos ayudan a recuperar la memoria de una expresión que surge del asombro de contemplar los hermosos parajes de Noalejo recubiertos de escarcha.
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
En el sentir popular de Noalejo hay un refrán que marca el inicio del año en los primeros días del frio y helador enero: ¡hasta san Antón Pascuas son!. Y es que san Antonio Abad, protector de los animales, ha sido festejado en el pueblo desde hace siglos y la expresión más característica de dicha fiesta ha sido las lumbres de san Antón.
1.- El culto a san Antón en Noalejo
En Noalejo el culto a san Antón se remonta a siglos atrás. Un documento del año 1736 nos describe aspectos de la fiesta de este santo eremita en Noalejo, a la que denomina de «inmemorial costumbre». Esta que consistía en una procesión hasta la Cruz de Hierro, cantando las letanías mayores, llevando en andas a San Antonio Abad para volver a la Iglesia y oír la misa cantada en honor del Santo. Con el tiempo se convirtió en una gran romería con bendición general de los animales domésticos (Amezcua, 1992). También tenemos constancia de que en el siglo XIX se continúa celebrando dicha procesión anual (Archivo Historico Provincial) y que ésta se realizó durante la primera mitad del siglo XX, según los testimonios orales de los vecinos y vecinas del pueblo.
San Antón de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo (Manuel González Mesa, 1941)
En la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora se venera una imagen de San Antón o San Antonio Abad. Este santo, patrón y protector de los animales, nació en el año 251 en una población del alto Egipto. A los 20 años repartió sus bienes a los pobres y se retiró al desierto para llevar una vida ascética y de oración. Fundó varios monasterios y predicó activamente defendiendo la fe durante las persecuciones arrianas. Murió el 17 de enero del año 356.
Inscripción de autoría de la imagen de san Antón de Noalejo (Manuel González Muñoz, 1941)
Nuestra imagen de san Antón, tal y como se atestigua en la firma que encontramos en la peana de la misma, es obra del escultor granadino Manuel González Muñoz. Se realizó en 1941 para restaurar el culto al santo en el pueblo, ya que la anterior imagen fue destruida en la contienda del año 1936. Este escultor realizó distintas obras en la década de los 40 del siglo XX para distintas poblaciones de la provincia de Granada y Almería, recogiendo en sus obras las características de la escuela de escultura granadina. Nació el 28 de junio de 1910 en un enclave muy granadino, la cuesta de Gomérez, estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, se especializó en escultura religiosa (Sánchez y Martínez, 2024) y situó su taller en el entorno de la iglesia albaicinera de San José de Granada.
San Antón de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo (Manuel González Mesa, 1941)
Esta imagen de San Antón presenta las características principales de la iconografía del santo eremita. Se representa como un anciano, vestido con el hábito de la Orden de los Hospitalarios de Constantinopla (Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio), que se pusieron bajo su protección, con una cruz en el pecho, sujetando en una mano un bastón y en la otra un libro, evocando su vida de recogimiento y meditación.
Pero no podemos olvidar el elemento más característicos y popular de la iconografía en torno al santo: un cerdo o un marranillo (tal y como se denomina en Noalejo) a sus pies: el marranillo de San Antón. Evocando la leyenda popular que narra el episodio en el que el Santo se encontró con un cerdo salvaje, acompañado de sus crías enfermas. El santo curó a las mismas y desde ese momento el cerdo o marrano lo acompañó durante toda su vida. De aquí la razón de considerarlo como protector de los animales.
Detalle del marranillo de la imagen de san Antón de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo (Manuel González Mesa, 1941)
Este hecho de la vida del Santo va a plasmarse en las tradiciones de Noalejo, al igual que en otros pueblos del entorno, en la costumbre, ya desaparecida, del marranillo de san Antón. Manuel Amezcua, Cronista Oficial de Noalejo, la describe así, en su obra El Mayorazgo de Noalejo: «existía también la costumbre del marranillo de san Antón, que era un lechón que deambulaba por las calles del pueblo buscando su sustento. Cuando se paraba en la puerta de un vecino, éste se obligaba a darle de comer y cuando anochecía le daban cobijo en la casa donde se recostaba. Se le podía distinguir por un lazo rojo que llevaba al cuello con un cascabel y cuando estaba bien cebado, coincidiendo con la fiesta de san Antón, era rifado entre el vecindario y el que le tocaba en suerte lo sacrificaba o lo vendía. Con los fondos recaudados en la rifa se compraba un nuevo lechón que se empezaba a cebar para el año siguiente y el resto del producto se destinaba a obras benéficas de la hermandad» (1992, pp. 176).
La talla de San Antón, de gran belleza, se venera actualmente en la nave central del templo parroquial y ha sido restaurada hace unos años dentro del interesante y cuidado programa de restauración y conservación del patrimonio parroquial que se está llevando a cabo.
2.- La lumbres de san Antón
Junto al culto litúrgico al santo, la tradición más popular estaba vinculada al encendido de lumbres en la noche de la víspera del día de san Antón (17 de enero). Una tradición que, desgraciadamente, se está perdiendo en el pueblo.
La celebración de las lumbres o «sanantones» era una costumbre muy arraigada y de carácter eminentemente familiar, en la que los vecinos se reunían para encender una lumbre,pidiendo la protección y el cuidado del santo sobre los animales de las casas, que eran tan importantes para el sustento de las familias: el mulo o el burro, fundamentales para las faenas agrícolas; las gallinas, conejos, cerdos y la cabra, sobre los que se fundamentaba el sustento de las mismas, junto a los productos del campo.
Lumbre de san Antón de Noalejo
En la víspera de la fiesta era habitual contemplar entrar a Noalejo burros y mulos cargados de haces de abulagas y otros arbustos que se cortaban en las sierras que rodean al pueblo para esa noche encender las luminarias en honor al santo, en las que también se quemaban aparejos y serones viejos que se desechaban como aperos del campo.
Lumbre de san Antón de Noalejo
Esa noche el pueblo se salpicaba de lumbres, rodeadas de vecinos y vecinas, que conversaban animadamente, cantaban y compartían unos tragos de vino de la bota, unas rosetas o «flores», como se denominan en Noalejo, y festejan de forma sencilla y popular.
En las noches de los heladeros eneros (no en vano hay otra expresión popular de Noalejo que alude a las heladas y escarchas que caen en esta época: «ha caído la gallina o pava de san Antón«, evocando el blanco con que amanecen recubiertos los campos), estar en torno a la lumbre era una experiencia muy agradable y festiva para seguir celebrando y festejandodespués de la cercana Navidad, pues, como dice el refrán,¡hasta san Antón Pascuas son!. El atizar la lumbre de san Antón, además de implorar la bendición del santo sobre los animales domésticos, era una experiencia de vecindad, una ocasión para seguir avivando los lazos familiares y de amistad que eran tan importantes en el pueblo, en un momento en que las humildes casas de Noalejo estaban abiertas de unos vecinos para otros, generándose unas relaciones casi familiares, en las que se compartía sin alarde lo poco que se tenía.
Lumbre de san Antón de Noalejo
En torno a la lumbre, los vecinos hacían un corro para rodearla, mientras se cantaba la copla típica de esta noche: «San Antón, san Antón, que me guardes un rincón, en el cielo sí, en el infierno no» y otros cantos populares como «El corro la patata«, «El patio de mi casa«, «A la flor del romero» o «Estaba el señor, don Gato«.
El Coro-Rondalla «Nuestra Señora de Belén» cantando en torno a una lumbre de san Antón de Noalejo (Foto: Diario Jaén. 17 de enero de 2018)
Pero el momento más esperado de la noche, al bajar la intensidad de las llamas y comenzar a haber rescoldo, era cuando los niños y jóvenes comenzaban a saltar la lumbre, entre aplausos y algarabía de los asistentes. Un verdadero espectáculo festivo y muy divertido que muchos vecinos y vecinas recuerdan con añoranza.
Salto de una lumbre de san Antón de Noalejo (Foto: Diario Jaén. (17 de enero de 2018)
Salto de una lumbre de san Antón de Noalejo (Foto: Diario Jaén. 17 de enero de 2018)
Entre risas, cantos y aplausos, sin darse cuenta, llegaba el instante menos deseado por todos: «darle la patá a la lumbre« y terminar así con esta fiesta popular de los vecinos para volver cada uno a su casa, bien entrada la noche, y descansar para proseguir al día siguiente con las faenas cotidianas.
¡Viva san Antón!
José Manuel Martos Ortega
Bibliografía
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
Una de las tradiciones más arraigadas en Noalejo en la época de Navidad han sido las representaciones del Nacimiento del Señor. El origen de dicha tradición puede estar vinculada a la presencia de los frailes Mínimos en el convento de Nuestra Señora de la Victoria, fundado por Mencía de Salcedo en 1552-1556 (Amezcua, 1992), presentes en la villa hasta la supresión del mismo en 1712. El fundador de esta orden de frailes mendicantes, San Francisco de Paula, patrón de la villa hasta el siglo XIX, recoge en sus escritos elementos principales de la espiritualidad franciscana, entre ellos, la veneración del Misterio de Belén, tradición que los monjes por él fundados mantienen viva en sus monasterios. No podemos olvidar, en este sentido, la veneración en el entorno de los Mínimos, a la Virgen de Belén, como en los monasterios de Triana, Utrera, Málaga y Noalejo, entre otros. Así, en nuestro pueblo, tendrá tal fuerza esta devoción, que terminará siendo patrona hacia mediados del siglo XIX, cuando los frailes habían abandonado ya el pueblo.
Litografía Virgen de Belén, Patrona de Noalejo (1879)
En este sentido no es arbitrario señalar que las representaciones del Nacimiento del Señor en Noalejo, pueden constituir una expresión religiosa, cultural y folclórica, que se ha mantenido a lo largo de los años de esta herencia mínima y su predilección por el Misterio de Belén, como expresión de la máxima humildad.
1.- La tradición de las «Pastorellas» en la primera mitad del siglo XX
Según distintos testimonios recogidos por medio de la tradición oral en torno a la Navidad se realizaban representaciones del Nacimiento en la escuela y en la parroquia en la primera mitad del siglo XX. En ellas participaban vecinos del pueblo de de distintas edades. Cabe destacar la presencia de una maestra, Doña Lola, cariñosamente llamada en el pueblo, «la maestra de los teatros«, por su labor preparando representaciones teatrales en el ámbito de la escuela, entre ellas las del Nacimiento en la época de Navidad. Dichas representaciones se realizaban en distintos espacios como era la parroquia o en el gran patio de la casa de «los del Cortijo el Rey» en la calle Real.
Normalmente se utilizaba como base para dichas representaciones, con adaptaciones, una de las obras más populares del género de las «pastorellas» (representaciones vivientes y dialogadas en torno al nacimiento de Jesús), La Infancia de Jesu-Christo, compuesta por Gaspar Fernández de Ávila, conocido popularmente como el cura de Colmenar.
Portada del libro «La Infancia de Jesu-Christo. Edición de 1987
Esta obra está compuesta por doce coloquios en verso en que distintos personajes: La Virgen María, San José, los ángeles, pastores, Reyes Magos, etc, dialogan en torno al nacimiento del Señor.
En Noalejo se utilizaba una edición de 1846. Estas representaciones tenían un carácter muy popular. En este sentido, Manuel Amézcua, en su obra El Mayorazgo de Noalejo, recoge algunas estrofas burlescas que se cantaban a los actores durante las representaciones: «San José bendito/pa que te casastes/con la Isabelana/que huele a tomates/que huele a tomates/que huele a pescao/San José bendito/pa qué te has casao» (Amézcua, 1992, pp. 193).
Las «Pastorellas», llegaron a tener un gran arraigo popular hasta el punto que muchos vecinos recitaban en las noches frías de invierno, sentados en el rincón, como solemos llamar en Noalejo a la chimenea que alberga la lumbre, versos de la obra del Cura de Colmenar, dando vida a las palabras de los pastores Rebeca, Josef o Jacob en estos coloquios camino del portal de Belén.
2.- Las representaciones del Nacimiento en la segunda mitad del siglo XX
La escuela de Noalejo, gracias a la labor de los buenos maestros y maestras que han pasado por ella, va a ser un ámbito en el que se cultiva las representaciones del Nacimiento, siguiendo con esta tradición. Hemos podido recuperar algunas fotos de estas representaciones en la segunda mitad del siglo XX.
La primera de ellas, de la primera mitad de la década de los 50, que puede constituir una imagen típica de las representaciones del Nacimiento en Noalejo: La Virgen, San José, el Niño, un ángel y pastores y pastoras, ofreciendo sus presentes al recién nacido en señal de adoración.
Representación del Nacimiento en las escuelas, a principios de los años 50 del siglo XX
La segunda de ellas, de finales de los 70 o comienzos de los 80, que representa a la Virgen, San José y el Niño Jesús, rodeado de un coro de ángeles. Una foto especialmente entrañable, ya que el alumnado participante era de parvulitos, de sus inicios de la etapa escolar.
Representación del Nacimiento en la escuela (Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Los cursos de parvulitos o los primeros años de la EGB, siempre nos regalaban imágenes de gran ternura en la representación de los Nacimientos.
Escenas del Nacimiento en la plaza, después de la representación en las escuelas ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Escenas del Nacimiento en la calle, después de la representación en las escuelas ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Escenas del Nacimiento en la plaza, después de la representación en las escuelas ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Pero hay un momento álgido y de gran esplendor, finales de los 70 y comienzos de los 80 del siglo XX, de estas representaciones que viene marcado por la colaboración de la escuela de Noalejo, gracias a la labor del maestro D. Manuel Pérez y la creación del coro «Niños Cantores de Noalejo» y la parroquia, gracias a los desvelos de las Misioneras de Acción Parroquial, especialmente de la Hna Pilar Moreno. Ellos se encargaban de preparar anualmente una representación teatral y musical que constituía un auténtico pregón de Navidad y un anuncio gozoso de las Pascuas. El canto de los villancicos por parte del coro de D. Manuel y las representaciones del Nacimiento, preparadas por las monjas, eran famosas en todos los pueblos circundantes y acudían desde Campillo de Arenas, Campotejar, Montillana, Carchelejo, entre otros, a participar de las mismas.
Representación del Nacimiento y actuación del Coro «Niños Cantores de Noalejo» en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Representación del Nacimiento y actuación del Coro «Niños Cantores de Noalejo» en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Representación del Nacimiento y actuación del Coro «Niños Cantores de Noalejo» en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Cuando se construyó el Salón de Actos del Colegio, en las Escuelas Viejas, dichas representaciones se trasladaron de la Iglesia a este nuevo espacio, manteniendo viva la colaboración entre las distintas instituciones, escuela y parroquia, que tenía como objetivo fundamental la educación integral de los niños y niñas del pueblo. En un momento en el que no abundaban las actividades extraescolares, en Noalejo, eran una práctica habitual y podemos considerar esta época como un momento gran trabajo con niños y jóvenes a nivel local, gracias al trabajo de los maestros y maestras, que residían en el pueblo y a las Misioneras de Acción Parroquial.
Pastora en el Belén Viviente del Salón de Actos de las Escuelas (Década de los 80 del siglo XX)
Concierto de los Niños Cantores de Noalejo en el Salón de Actos de las Escuelas (Década de los 80 del siglo XX)
3.- Ángeles y pastores que rodean el Nacimiento
En los días previos a la Navidad las madres y las abuelas se afanaban por confeccionar los trajes que darían realismo a estas representaciones, que tenía como escena central el Misterio de la Virgen, San José y el Niño en el portal de Belén.
Virgen con una imagen del Niño Jesús en brazos (Finales de la década de los 70 o comienzos de los 80 del siglo XX)
Siempre llamaban la atención los ángeles, vestidos con túnicas de raso blanco o celeste, adornadas con espumillones y con alas de color plateado, que otorgaban gran belleza a la estampa.
Ángel (Finales de la década de los 70 del siglo XX)
Ángel (Finales de la década de los 70 del siglo XX)
Y, por último llamaban la atención, una muchedumbre de pastores, con ropajes coloridos y revestidos de vellón de oveja, cargados de ofrendas, evocando la escena bíblica.
Una imagen de un pastor y una pastora en la que se ven los campos de olivos que rodean a Noalejo ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Pastor y pastora (Finales de los 70- comienzos de los 80 del siglo XX)
Escena de pastores antes de una representación del Nacimiento (Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Pastora (Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Agradecimientos:
Quiero agradecer a Remedios Sánchez Moya, Sinfo Ruiz, Mari Ángeles Titos Lomas, Isabel Algar Rayo y Yolanda Morales Ruiz su generosidad para ofrecer estos tesoros fotográficos de sus álbunes familiares que nos ayudan a mantener viva la memoria de las representaciones del Nacimiento en Noalejo.
A Manuel Amezcua, Cronista Oficial de Noalejo, por ofrecer su ayuda, sugerencias, amistad y fondo documental para enriquecer este blog.
A Carmen Martínez, por ofrecer su fondo documental para construir este blog.
Bibliografía:
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.