Recorrer el territorio de Noalejo al atardecer es adentrarse en un abrazo de luz y memoria: no es solo caminar sobre un mapa, sino dejar que el paisaje nos interpele y nos hable. La zona de los Villarejos, al caer la tarde, se revela como un escenario donde la luz juega sobre los relieves del Cerro de Santa Merced, la Sierra de laGranadida y los campos que se visten de color en la incipiente primavera.
El viento susurra entre los almendros en flor, el río murmura su caudal tras un invierno generoso en lluvias, y el canto lejano de los pájaros parece despedir al sol que se oculta, dejando sobre la tierra un último beso cálido de luz. Cada sonido, cada aroma, cada sombra conforma una geografía íntima que solo quien camina puede sentir.
Este vídeo quiere captar ese momento: un instante de calma, cargado de vida. Es una invitación a recorrer los caminos de Noalejo, donde la luz y las historias de quienes caminaron antes de nosotros se entrelazan con las nuestras, recordándonos que un territorio no es solo un espacio físico, sino un lugar donde se siente, se escucha y se recuerda.
Muchos vecinos y vecinas de Noalejo estudiaron en las escuelas instaladas en el hermoso edificio de nuestro ayuntamiento. En su planta superior, tras las ventanas que flanquean el reloj y a ambos lados de la hornacina que guarda la imagen en piedra de San Francisco de Paula, antiguo patrón y protector de la villa y señorío, generaciones de niños y niñas aprendieron, durante más de un siglo, a leer y escribir, las cuatro reglas y aquellos saberes esenciales que les acompañarían a lo largo de la vida.
Este espacio, hoy salón de plenos, fue en otro tiempo un lugar lleno de voces de niños y niñas, de cantos, juegos, travesuras y del esfuerzo, constancia y dedicación de los tan buenos maestros y maestras que enseñaron en las antiguas aulas, donde se forjaron los primeros pasos de la educación de todo un pueblo.
Ayuntamiento de Noalejo
En aquellas aulas, don Gonzalo, don Carmelo, don Francisco, don Gonzalo, doña María, doña Margarita, doña Lola, doña Gracia y muchos otros maestros y maestras —cuya enumeración sería larga— se afanaron por enseñar, a menudo en condiciones de escasez de medios. Por ello, esas estancias situadas en la parte alta del ayuntamiento de Noalejo constituyen hoy un auténtico lugar de memoria educativa del municipio.
No era extraño que, en muchos pueblos de nuestro país, las escuelas se ubicaran en dependencias municipales, ya que durante largo tiempo estuvieron bajo la tutela de los ayuntamientos. En este contexto, las escuelas de primeras letras —instituciones básicas destinadas a la enseñanza elemental y a la alfabetización de la población infantil— adquirieron especial relevancia durante el reinado de Isabel II. Este periodo responde al impulso, iniciado tras la promulgación de la Constitución de 1812, del Estado liberal español por articular un sistema educativo más estructurado que contribuyera a paliar uno de los principales problemas de la sociedad: el analfabetismo.
Las reformas educativas del reinado de Isabel II culminaron con la promulgación de la Ley Moyano (1857), la primera gran ley educativa del Estado español. Esta norma estableció la obligatoriedad de la enseñanza primaria —aunque su cumplimiento fue desigual—, reguló los contenidos educativos y sentó las bases de una primera estructuración del sistema educativo en España. Sin embargo, su desarrollo encontró importantes obstáculos, derivados de problemas estructurales como la escasez de financiación, que afectaba directamente a las condiciones de vida delos docentes: maestros y maestras mal remunerados, con dificultades para acceder a una formación adecuada y con escaso reconocimiento social, pese a la enorme importancia de su labor.
En este vídeo ofrezco una aproximación a este momento histórico, clave para la configuración de la escuela en nuestro pueblo, Noalejo, y para el conjunto de los municipios de la comarca de Sierra Mágina durante la primera mitad del siglo XIX.
En la década de los años 50 del siglo XX, a las tres de la tarde, el pueblo se detenía para participar en la celebración del Sermón de las Siete Palabras. Esta práctica devocional, actualmente desaparecida, fue introducida por el párroco D. Maximino Ramírez Gómez y caló profundamente en las expresiones de religiosidad popular de Noalejo.
A la hora nona, es decir, a las tres de la tarde —hora en que muere Jesucristo en el Gólgota—, se abrían las puertas de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo para dar inicio a la procesión con el Cristo de la Soledad, una escultura anónima de estilo granadino de gran belleza, posiblemente del siglo XVIII.
Vista de la Plaza de Noalejo desde la torre del templo parroquial de Noalejo. (Finales de los año 80)
La imagen recorría la plaza del pueblo y, en un ambiente de gran sobriedad y solemnidad, los habitantes de Noalejo participaban con gran respeto en el sermón que el párroco pronunciaba con su característica y fluida oratoria al paso de la Imagen.
Sermón de las Siete Palabras de Noalejo (4 de abril de 1958. Foto cedida por la Familia Martínez Martínez
La fotografía que acompaña este texto, tomada durante el sermón el 4 de abril de 1958, muestra el ambiente que se vivía en la plaza mientras el cortejo avanzaba frente a la casa parroquial. Es una imagen de gran valor sentimental para mí, ya que mi padre, José Martos Olmo (D.E.P), portaba la imagen del Cristo aquel año (el primero en el travesaño inferior de la cruz, junto a los pies del Señor).
Tras los dos monaguillos que portaban los ciriales —que aún se conservan en la parroquia—, la hermosa imagen era llevada por un grupo de jóvenes que sostenían sobre sus hombros la cruz. La procesión se detenía bajo los balcones a los que subía el párroco, desde donde se meditaba, a través de los siete sermones que integraban el conjunto de la pieza de oratoria sagrada, sobre las siete frases que pronunció Jesús en la Cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»; «Hoy estarás conmigo en el paraíso»; «Mujer, ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre»; «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»; «Tengo sed»; «Todo está cumplido»; «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
Cristo de la Soledad de la Parroquia de Noalejo. (Anónimo, posiblemente del siglo XVIII)
Cargar sobre los hombros al Cristo de la Soledad para el Sermón de las Siete Palabras era expresión de la devoción y recogimiento con que se vivía el Viernes Santo en Noalejo, día de ayuno en el que las campanas del hermoso campanario del templo parroquial guardaban silencio y enmudecían en señal de luto por la muerte de Cristo, mientras la carraca invitaba a los fieles a participar en los actos litúrgicos y las procesiones.
Alguna vez mi padre me contó cómo, desde bien entrada la mañana, se preparaban en los humildes hogares de Noalejo los habitantes del pueblo para participar en este acto devocional. Así, mi abuela, Antonia Olmo Fernández, cada Viernes Santo decía a sus cinco hijos: «Hoy os ponéis el traje y vais a llevar al Señor en el sermón por la plaza». Esta era la invitación que muchas madres y abuelas hacían a sus hijos y nietos jóvenes esa mañana: que se vistieran con el traje reservado para las grandes ocasiones, la camisa blanca, recién planchada, abrochada hasta el cuello en señal de respeto, y que fuesen a llevar al Cristo de la Soledad ese mediodía , clavado en la cruz, muerto y con el costado traspasado por la lanza del centurión, para ser los pies del Señor mientras recorrían la plaza del pueblo rememorando lo ocurrido en el Gólgota.
Por otra parte, la fotografía refleja el profundo ambiente de respeto, recogimiento y devoción con que los habitantes del pueblo vivían este ejercicio piadoso. Llama especialmente la atención en la misma el numeroso grupo de hombres arrodillados ante el paso del Señor que lo contemplan desde el interior de la plaza.
Cristo de la Soledad de la Parroquia de Noalejo. (Anónimo, posiblemente del siglo XVIII)
La celebración del Sermón de las Siete Palabras desapareció en la década de los años 60 del siglo pasado y se sustituyó por el ejercicio del Viacrucis que recorre las calles del pueblo el Viernes Santo desde la ermita de la Virgen de Belén hasta el templo parroquial.
La imagen del Cristo de la Soledad ya no procesiona, pues preside la parte alta del retablo de la capilla mayor y, por problemas logísticos, sería difícil bajarla cada año. Es una imagen hermosísima que despierta un profundo sentimiento y emoción religiosa, como puede apreciarse en las fotografías que acompañan este artículo y será objeto de un estudio más minucioso en este blog en un futuro próximo.
José Manuel Martos Ortega
Agradezco a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo y a la familia Martínez Mártinez el haber ofrecido y compartido las fotografías que ilustran esta entrada de blog.
Entre las expresiones devocionales que laten con más hondura en la Semana Santa de Noalejo, destaca la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, salida de las manos del escultor malagueño afincado en Granada, José Navas Parejo. En la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora pervive así su legado, pues su gubia dio en la década de los años 40 del siglo pasado la forma y el alma a gran parte de las imágenes que vinieron a sustituir a las desaparecidas en julio de 1936: el Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen del Carmen, la Virgen del Rosario y el propio Nazareno. Del mismo modo, también restauró los desperfectos de otras tallas, como el Cristo de la Soledad, que preside el retablo del altar mayor y la Virgen de los Dolores, dejando en todas ellas la huella serena de su arte y estilo propio, inspirado en la escuela barroca de escultura granadina.
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una talla en madera policromada, de bulto redondo, adscrita a la tipología de imágenes de vestir o de candelero. Iconográficamente, representa a Cristo coronado de espinas y portando la cruz sobre sus hombros, camino del Calvario para ser crucificado en la mañana del primer Viernes Santo.
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
Uno de los elementos más significativos de esta talla radica en sus evidentes similitudes formales e iconográficas con la imagen de Jesús del Rescate de Granada, obra de Diego de Mora. En dicha escultura, el insigne imaginero del siglo XVIII realizó una de las representaciones más bellas de Cristo Preso y presentado al pueblo, dentro de la tradición barroca granadina.
El análisis comparativo entre el Nazareno de Noalejo y el Rescate de Granada permite advertir cómo Navas Parejo retoma y adapta determinados rasgos iconográficos característicos del «Señor de Granada«: el rostro enjuto y de acusados pómulos, la barba bífida, la nariz recta y afinada, así como la presencia de un hematoma en la mejilla izquierda y la contenida expresión del sufrimiento, evidenciada en la escasa presencia de sangre en el rostro. Todo ello remite a una interpretación sobria y contenida del dolor, en sintonía con los cánones estéticos heredados de la escuela granadina.
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
Del mismo modo, en consonancia con los modelos iconográficos del círculo de los Mora, en los que se inspira José Navas Parejo, se configura una imagen de un Cristo paciente, de mirada baja y ensimismada, que transmite una actitud de aceptación serena del sufrimiento. Esta interpretación, heredera de la tradición granadina, se caracteriza por la contención expresiva y la introspección psicológica, alejándose de los excesos dramáticos para centrarse en la dimensión espiritual de la Pasión. La imagen, concebida como objeto de culto, suscita en el fiel una respuesta emocional basada en la compasión y en un dolor contenido, acorde con los ideales devocionales que la inspiran.
Al anochecer del Jueves Santo, después de la celebración de la Cena del Señor, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno recorre las calles de Noalejo en una procesión de marcado carácter sobrio y devocional. El cortejo, desarrollado en ocasiones en silencio y otras acompañado únicamente por el redoble de un tambor, acentúa la dimensión contemplativa de esta austera procesión, muy coherente con la idiosincrasia sobria del pueblo en sus manifestaciones de religiosidad popular. La escenificación refuerza el sentido iconográfico de la talla, que representa a Cristo paciente y resignado, llevando la cruz en su camino hacia el Calvario, evocando así el episodio histórico de la Pasión ocurrido en Jerusalén hace casi dos milenios.
José Manuel Martos Ortega
Salida desde la Parroquia la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
Procesión de la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
Procesión de la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Noalejo (José Navas Parejo. Década de los años 40 del siglo XX).
La Semana Santa de Noalejo está vinculada a una de las imágenes de gran belleza a la que se da culto en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora: la Virgen de los Dolores. Una talla atribuida a la escuela granadina, posiblemente de finales del siglo XVIII.
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
En el sobrio y elegante templo parroquial, en cuya construcción se cree que intervino el maestro cantero Juan de Lizarza Vizcaíno —quien residió en Noalejo entre 1570 y 1575 mientras trabajaba en la parroquia de Santiago Apóstol de Valdepeñas de Jaén (Gila, 1991)—, esta bella Dolorosa preside, junto a la imagen del Cristo Yacente (conocido en el pueblo como Santo Entierro), la capilla lateral derecha, añadida en una de las reformas posteriores del templo.
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
En la noche de Viernes Santo, envuelta en la austeridad propia de este día y en plena sintonía con la sobriedad de las manifestaciones tradicionales de religiosidad popular del pueblo, la Virgen de los Dolores sale del templo parroquial para recorrer las calles noalejeras tras la imagen del Cristo Yacente.
El itinerario se inicia por la calle Párroco Pérez —conocida como calle de los Frailes, en recuerdo del antiguo Convento de la Victoria de la Orden de los Mínimos, fundado por Mencía de Salcedo en 1552-1556 —, continúa por la tortuosa calle Alcantarilla, que evoca la Vía Dolorosa de Jerusalén, y prosigue entre callejuelas hasta regresar a la Plaza. Desde allí, la procesión asciende por la calle Real hasta las Cuatro Esquinas, para volver finalmente por la popular calle de las Parras hasta la Iglesia.
A lo largo del recorrido se alternan marchas procesionales de gran solemnidad con el canto y el rezo de los Dolores de la Virgen, en un ambiente de profundo recogimiento. Se trata de una procesión sobria y solemne, de marcado carácter devocional, en la que la tenue luz de las velas ilumina las calles en la oscuridad de la noche, evocando el camino que recorrió la Virgen hasta dar sepultura al cuerpo inerte de su Hijo. Es la jornada en la que se cumplen en la Madre Dolorosa las palabras proféticas del anciano Simeón en el templo de Jerusalén, el día de la presentación del Niño y la purificación de la Virgen: «Y a ti misma una espada te traspasará el alma» (Lc 2, 35).
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
1.- Orígenes de la devoción a la Virgen de los Dolores
Una vez más, un hecho histórico se encuentra en el origen de la devoción a la Virgen de los Dolores en Noalejo: la vinculación eclesiástica de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora a la Abadía de Alcalá la Real.
El 13 de abril de 1552 se emitió la bula por la que se otorgaba la jurisdicción eclesiástica ordinaria de la parroquia —fundada por Mencía de Salcedo— al abad de Alcalá la Real, mientras se resolvía el litigio existente entre el arzobispado de Granada y el obispado de Jaén. Esta disposición se hizo efectiva en 1568, siendo abad D. Diego de Ávila y Zúñiga, y se mantuvo vigente hasta 1851, año en que la abadía fue suprimida tras el Concordato de ese mismo año (Amezcua, 1992; Martínez Rojas, 1999; Garrido, 1996). Durante esos años la influencia de la abadía se va a hacer patente no solo en los aspectos administrativos y jurisdiccionales eclesiásticos, sino también lo artístico y devocional, como es el caso que nos ocupa.
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
En la magistral obra de Diego Garrido Espinosa de los Monteros,Historia de la Abadía de Alcalá la Real, en la que se recoge una semblanza de los distintos abades alcalaínos y de los principales hitos de sus pontificados—en una magnífica edición debida a Francisco Toro Ceballos y Domingo Murcia Rosales (Garrido, 1996)—, se ofrece una información fundamental en relación a los orígenes de la devoción a la Virgen de los Dolores en Noalejo.
Al presentar la figura del abad don Esteban Lorenzo de Mendoza y Gatica, natural de Jerez de la Frontera y rector de la abadía entre 1778 y 1790, el autor señala, entre los hechos más destacados de su pontificado, lo siguiente:
«En el año 1780 se solicitó de la Ciudad permiso para el establecimiento para el establecimiento y fundación de la cofradía de la Esclavitud de los Dolores de Nuestra Señora en el convento de Consolación, a solicitud del padre lector de moral, la que se dio. Y habiendo acudido al Consejo por decreto de él se aprobó y dio la licencia. Y en el año 1781 quedó establecida dicha Esclavitud. Se estableció el septenario con sermones que se hace a referida sagrada imagen, los siete días anteriores al Viernes de Dolores, con mucha iluminación de cera, música y gran concurso de fieles. Y todos los viernes del año en la tarde, hay ejercicios. Referido padre estableció esta devoción en la Villa de Noalejo y la de la Cortijada de Frailes de este término. Todo esto consta de los papeles de esta cofradía que se hayan en el convento» (Garrido, pp. 236)
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
Por tanto, fue un fraile de la Orden Tercera Franciscana, perteneciente al convento de Consolación de Alcalá la Real —concretamente el padre lector de moral— quien impulsó la devoción a la Virgen de los Dolores. Este religioso fundó en su convento en 1781 la Esclavitud de los Dolores de Nuestra Señora, promoviendo ejercicios piadosos en torno a esta advocación y extendiendo dicha devoción a otros lugares del territorio de la abadía, entre ellos la villa de Noalejo.
Así, el culto a la Virgen de los Dolores en Noalejo se remonta a finales del siglo XVIII y, según los datos aportados por Garrido Espinosa de los Monteros en su obra, puede situarse entre los años 1781 y 1787.
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
Cabe preguntarse, sin embargo, quién fue aquel fraile lector que introdujo en Noalejo la devoción a la Virgen de los Dolores. El propio autor nos proporciona su nombre: fray Juan Moreno, natural de Lucena, y aporta además algunos datos de interés sobre su figura y las circunstancias que rodearon la difusión de esta devoción.
«Y estando referido padre solicitando estas licencias y dando tan buenos pasos, cayó malo de tabardillo, y el que le asistía, habiendo salido fuera de la celda a diligencia, con la fuerza del delirio, se arrojó una madrugada por la ventana de la celda del último claustro alto, en camisa y con su gruesidad y peso del cuerpo, y alto de más de seis varas, cayó al tejado de la cocina del convento, quebró todas las tejas que pilló el cuerpo y después cayó desde allí a la huerta, que hay más de ocho varas. Y habiéndolo sentido creyeron los padres ser ladrones, los que salieron alborotados, tirándole piedras, que la fortuna fue no acertarle, y habiendo otros acudido a las armas de fuego, por haberse refugiado en un rincón de la huerta, a cuyo tiempo el que le asitía, habiendo vuelto, echándoles de menos, dió voces diciendo lo ocurrido y habiéndole conducido a su celda y cama, sin embargo, de ser en el mes de febrero, tiempo tan frio, desde luego se conoció la mejoría y no se le encontró lesión la más leve en el cuerpo. Y le he oído decir siempre que el enemigo le arrojó por allí. Y vive hoy, 27 de junio de 1787, premiando Dios su celo y devoción que tenía y tiene a su Madre Santísima, pues su devoción es sin igual. Y quiso el enemigo quitarle la vida porque no se estableciese esta devoción, sin embargo de otras contradicciones que tuvo de sus propios religiosos y de otras personas. Se llama fray Juan Moreno, natural de Lucena (f. 327)» (Garrido pp. 236)
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
Gracias a la labor apostólica de aquel fraile del convento de Consolación de Alcalá la Real, fray Juan Moreno, natural de Lucena, Noalejo ha rendido culto a los Dolores de la Virgen durante más de dos siglos, desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días.
3.- Una imagen devocional que invita a la contemplación
Algunos restauradores y expertos en Historia del Arte, al contemplar la imagen de la Virgen de los Dolores de Noalejo, han señalado que, por sus rasgos estilísticos, podría atribuirse a la escuela granadina.
Cabe suponer, asimismo, que el establecimiento de esta devoción llevara consigo la realización de una imagen para su culto. La cercanía a Granada hace plausible que el encargo se realizara en dicha ciudad, donde trabajaban y estaban asentados destacados escultores de imaginería religiosa, en torno a los cuales surgieron importantes círculos artísticos de cuyas manos salieron auténticas joyas escultóricas y devocionales. De ser así, nos encontraríamos ante una talla que se puede datar a finales del siglo XVIII. Quizás en algún momento los archivos podrían verificar esta hipótesis.
Virgen de los Dolores de Noalejo. Anónimo, siglo XVIII. Atribuida a la escuela granadina.
En efecto, al contemplar la imagen se percibe con claridad esa influencia granadina, apreciable en su expresividad, donde el dolor se entrelaza con la serenidad y la dulzura, alejándose de todo dramatismo extremo. La imagen inspira un profundo sentimiento religioso, capaz de suscitar emoción y, al mismo tiempo, transmitir una intensa experiencia de paz y ternura.
La imagen sufrió graves desperfectos en el año 1936, perdiéndose el candelero y las manos. Afortunadamente, se conservó la cabeza, lo que permitió su posterior reconstrucción. Esta fue llevada a cabo por el escultor José Navas Parejo en la década de los años 40 del siglo pasado, quien le otorgó la apariencia que hoy conocemos.
Nos encontramos ante una imagen de profunda carga devocional para el pueblo, que invita a la contemplación silenciosa. Con este vídeo queremos compartir, en la medida de lo posible, esa experiencia; aunque, ciertamente, nunca lograremos transmitir plenamente la emoción que nace al situarse ante ella y detenerse en su rostro materno que, en medio del dolor, conmueve por su serenidad, dulzura y paz.
José Manuel Martos Ortega
Bibliografía
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
Garrido, D. (1996), Historia de la Abadía de Alcalá la Real. Jaén: Diputación de Jaén (Edición preparada por Francisco Toro Ceballos y Domingo Murcia Rosales.
Gila, L. (1991), Arte y artistas del Renacimiento en torno a la Real Abadía de Alcalá la Real. Granada: Universidad de Granada y Ayuntamiento de Alcalá la Real.
Martínez Rojas, F.J. (1999), Aproximación a la Historia de la Iglesia de Jaén. Jaén: Obispado de Jaén.
Las fuentes constituyen lugares de la memoria colectiva dentro de un territorio. Más allá de su valor esencial como recurso físico para el abastecimiento y la agricultura, poseen una profunda dimensión simbólica, social, cultural y etnográfica. En efecto, se configuran como ámbitos de encuentro, donde las personas pueden hacer una pausa en el camino para saciar la sed y disfrutar de un momento de descanso antes de reemprender la marcha hacia sus destinos. En contextos rurales, estos lugares privilegiados favorecen la socialización y la comunicación, propiciando el intercambio de experiencias y la construcción de los lazos comunitarios que dan forma al territorio.
En el término municipal de Noalejo existe una fuente que se puede considerar como uno de sus manantiales de referencia: la fuente de los Villarejos.
Noguera de la fuente de los Villarejos
1.- El paraje
A los pies del Cerro de Santa Mercedy de la Sierra de la Granadina, que se alzan como colosos junto al camino que conduce de Noalejo hacia Navalcán, la Hoya del Salobral y la Sierra del Trigo, desciende una escalinata que, bajo la sombra de una noguera, nos lleva a una fuente de agua cristalina y fresca, que ha sido y sigue siendo la delicia de quienes en ella sacian su sed.
Fuente de los Villarejos (Noalejo)
La fuente se ubica en un valle fértil, rodeado de montañas, que constituye una de las mejores tierras de regadío para el cultivo de hortalizas, árboles frutales y olivos. Villarejos, Villarejos de Cofrida, son los primitivos nombre que se le da a este paraje y a los cortijos que en ellos se ubican, tal y como recoge Manuel Amezcua, cronista oficial de la villa de Noalejo, en su obra El Mayorazgo de Noalejo (1992). Tierras que fueron protagonistas de las disputas entre Mencía de Salcedo y el Concejo de Granada (Amezcua, 1992) reclamando su propiedad, por la importancia que tenía para el cultivo en una zona en la que priman las tierras sin roturar.
Árboles frutales en el paraje de los Villarejos
2.- Una fuente bajo una noguera
En el corazón de este valle fértil y fecundo existe un epicentro o punto de encuentro que ha tenido una importancia particular generación tras generación: una sencilla fuente bajo una frondosa noguera.
Fuente y noguera de los Villarejos
En el sentir colectivo de los vecinos y vecinas de Noalejo hablar de los Villarejos evoca dos elementos, principalmente: la fuente y la noguera. Y en torno a ellas emergen espontáneamente un sinfín de experiencias que nos retrotraen a diversos momentos de la vida.
La fuente es sencilla, rustica y sobria, construida con piedra, revestida de cemento, con su característica forma cuadrada y los dos caños redondos de metal de los que brotan un agua fresca. El caudal de la fuente varia a lo largo de las distintas épocas del año, llegando a secarse uno de ellos en las épocas de sequía y en el periodo estival.
Fuente de los Villarejos
La fuente de los Villarejos actúa como un auténtico termómetro de la situación hidrológica del entorno. Cuando llegan las ansiadas y necesarias lluvias, como las caídas en los últimos meses, es habitual escuchar en el pueblo, con regocijo, la expresión: «han vuelto a echar los dos caños de la fuente de los Villarejos», augurio de un buen año para los campos. Por el contrario, cuando uno de ellos deja de brotar y el otro pierde caudal, se oye con desazón y preocupación: «¡qué falta hace que llueva!».
3.- La memoria del agua
Esta fuente ha sido testigo, a lo largo de los años, de la vida, los quehaceres y desvelos de quienes se han acercado a ella; del trabajo silencioso, de las esperanzas, los sufrimientos y los anhelos de tantas personas que han encontrado en su agua un alivio y un descanso. Si nos sentamos a su lado y, en silencio, escuchamos el sonido vivo, alegre y vivaz del agua, la fuente parece hablarnos: su canto se convierte en un relato de la memoria de estas tierras. Es una experiencia maravillosa, dejando de lado el ruido y las prisas de nuestra vida, detenernos, sentarnos un rato a la sombra de la noguera, guardar silencio, escuchar el sonido del agua y atender a las historias que esta fuente nos susurra.
La fuente añora la alegría y el regocijo de aquellos grupos de mujeres trabajadoras que, cada día, caminaban desde Noalejo hasta el río de los Villarejos, llevando sobre sus hombros el «lío» que contenía la ropa para lavar en las aguas cristalinas y frescas que descendían del manantial de Navalcán. Era un lugar de parada obligatoria, y en torno a ella nacieron muchas historias de amor que acabarían en matrimonio: muchachas y muchachos se buscaban sin pretexto alguno, intercambiaban miradas, breves palabras, y no faltaba quien se ofreciera a cargar el lío en las mulas para compartir el camino de regreso al pueblo entre conversaciones animadas.
El discurrir del agua evoca también el ir y venir de hombres y mujeres, jóvenes y niños, desde los cortijos de Navalcán, Navalcancillo, la Navalta, la Cruz, Rosales o el Encalvo, entre otros, hacia el pueblo para visitar a las familias, realizar pequeñas compras o participar en las fiestas principales de la villa de Noalejo
Ruinas del Cortijo de Navalcancillo
Fue, sin duda, un lugar de paso para las piaras de ganado que llegaban desde Valdepeñas de Jaén, atravesando el Puerto de los Alamillos y Navalcán, camino de la célebre feria real de ganado de Noalejo, celebrada los días 9, 10 y 11 de septiembre. En la fuente se detenían a abrevar, mientras los niños, inquietos, preguntaban a sus padres si ese año volverían las barcazas a los portalones de la iglesia o si habría casetillas de turrón en la calle Real donde gastar las perras gordas que les habían dado sus abuelas.
La fuente guarda también el eco de los juegos de los niños y niñas de los cortijos de los Villarejos: María, Ana, Soledad, Paquita y Blas, que bajaban en los días calurosos del verano a llenar porrones y botijos de agua fresca. Allí comentaban que pronto llegarían los Hermanos de la Virgen del Rosario, con su estandarte blanco, para recolectar la ofrenda que sostenía la hermandad, bajo la petición de «Salve» u «oración». Era un día de fiesta, en el que Anica alfombraba el camino hacia el cortijo de los Villarejos con albahaca recién cortada y prendía ramos verdes en el estandarte como ofrenda a la Virgen.
Ruinas del Cortijo de los Villarejos
Pero hay un momento en que el agua, al brotar de sus caños, parece quebrarse y temblar al recordar aquel 19 de abril de 1956, a las 18:38, cuando la tierra se estremeció por el terremoto con epicentro entre Albolote y Atarfe. Los tajos del cerro de Santa Merced se resquebrajaron y los crestones calizos rodaron ladera abajo, acercándose peligrosamente a la fuente. Afortunadamente, no alcanzaron el río, junto al molino de los Villarejos, donde las mujeres lavaban y tendían la ropa. Los labradores y vecinos de los cortijos corrieron, atemorizados, a socorrer a quienes se encontraban cerca del torrente.
Sin embargo, el agua recupera pronto su canto alegre cuando evoca el bullicio de los niños y niñas de la escuela o de la catequesis que, camino de Navalcán, hacían un alto para saciar la sed durante las excursiones organizadas por el colegio y la parroquia. Iban guiados por maestros y maestras a quienes el pueblo tanto debe, junto a las queridas Misioneras de Acción Parroquial, cuya labor dejó una huella profunda en Noalejo.
Con la llegada de mayo, la fuente se dispone a recibir, casi con emoción, el paso de la carroza de San Isidro, patrón de los labradores, camino de la romería de Navalcán. Allí, en ese paraje emblemático —un valle fértil regado por aguas generosas—, se congrega el pueblo en un día de fiesta. No es un lugar cualquiera: en él se encuentran los primeros vestigios de civilización del término municipal, desde pinturas neolíticas hasta restos de asentamientos romanos y árabes, testigos de su antigua relevancia.
Carroza de San Isidro para la Romería de Navalcán
Y la fuente de los Villarejos siempre está ahí, nos espera cada día a quienes transitamos estos caminos. Forma parte también de nuestra historia personal. El sonido sereno y alegre de sus aguas nos ha acompañado en momentos de soledad y de encuentro con nosotros mismos. Sentados en los últimos peldaños de la escalinata, a la sombra de la noguera, hemos pensado, soñado, añorado, reído y llorado; en definitiva, hemos conectado con nuestros anhelos, miedos, inseguridades, fortalezas e ilusiones.
Fuente de los Villarejos
La fuente de los Villarejos no es solo un lugar de la memoria colectiva de Noalejo, sino también un espacio íntimo donde se construye nuestra propia identidad. En ella se entrelazan lo individual y lo compartido, lo pasado y lo presente. En definitiva, es un lugar que aún tiene mucho que enseñarnos para comprender quiénes somos, cual es nuestra historia y recrearnos en esos relatos del agua que la fuente susurra a nuestros oídos.
José Manuel Martos Ortega
Quiero agradecer a las personas de Noalejo que generosamente están colaborando con mi investigación sobre la escuela de Noalejo y la enseñanza en los cortijos. Generosamente están compartiendo sus recuerdos. relatos e historias de vida para construir este proyecto coral para recuperar la memoria educativa y etnográfica de nuestro querido Noalejo.
Noguera de los Villarejos
Bibliografía
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
El mes de marzo estaba unido a la fiesta de los Quintos. Una tradición popular vinculada a uno de los domingos de este mes en el que los mozos, a las doce de la mañana se dirigían al Ayuntamiento para ser medidos, de cara al reemplazo de su futuro servicio militar. Un momento de tránsito de los jóvenes de la juventud a la edad adulta.
Era un día de fiesta, de celebración familiar en las casas de los mozos, a las que acudían los familiares, amigos y vecinos para festejar este momento tan importante en el ciclo vital de un hombre.
Quintos en el Puerto Carretero (Finales de la Década de los 50 del siglo XX). Foto cedida por María Troya Algar
Ocultos en los álbumes familiares existen preciosas fotografías que plasman este momento. Como esta en la que aparecen dos jóvenes en el Puerto Carretero, junto a la fábrica de harinas, e inmortaliza un día de la fiesta de los Quintos de finales de la década de los 50. En ella aparece el monolito, recordado por muchos vecinos y vecinas del pueblo, que señalaba la cima del Puerto Carretero y la señal del desvío hacia Noalejo desde la carretera nacional que unía Jaén con Granada.
A las puertas de despedir el año 2025 y de adentrarnos con alegría e ilusión en el 2026, mis mejores deseos para esta nueva etapa de nuestra vida. Que el año que iniciamos sea un momento de crecimiento en el que trabajemos por hacer realidad nuestros sueños, proyectos e ilusiones.
Vista de Noalejo desde la «Granaina!
Este año que termina me ha permitido seguir avanzando en el estudio de la historia, la educación y las costumbres de nuestro querido pueblo, Noalejo. Pero también me ha permitido, calzando mis botas, cargando sobre mis espaldas con la mochila y llevando en mis manos el bastón que hace más llevadero el camino, recorrer, una vez más, los caminos que surcan el bello termino municipal de Noalejo.
Vista de Noalejo desde el Cerro de Santa Merced
MI felicitación la acompaño con algunas fotos tomadas durante este año desde distintos puntos de nuestras sierras o miradores que nos permiten contemplar la belleza de nuestro pueblo y su término municipal, con el deseo de que en él construyamos entre nosotros unas relaciones humanas impregnadas de empatía, solidaridad, escucha, acogida, alegría y respeto. Que valoremos nuestra historia, la educación y formación, nuestras tradiciones y costumbres como un patrimonio inmaterial del que hemos de estar orgullosos y hemos de conservar.
Vista de Noalejo desde la Cruz de la Montillana
Hace unos días subí con unos amigos a la cumbre de la «Granaina» para brindar por el nuevo año. Con este brindis quiero haceros llegar mis mejores deseos para este año. ¡Feliz y próspero 2026!
Un pueblo siempre tiene un entorno que lo determina y constituye el paisaje que sus habitantes contemplan a diario. El paisaje está relacionado con la vida de un pueblo, es fuente de inspiración que genera expresiones culturales, transmitidas de forma oral, generación tras generación: romances, leyendas, historias que han surgido en el seno de la comunidad. Por ejemplo, quien no ha escuchado o cantado alguna vez en Noalejo: «En el cerro, Santa Merced, hay una Paloma Blanca, que alumbra toda la sierra….», evocando la vinculación de este cerro con la advocación de las Mercedes, la legendaria aparición de la Virgen en un horno de Montillana (Granada) y su posterior veneración y patronazgo en Alcalá la Real (Jaen),
Y es que una de las imágenes más familiares para los habitantes de Noalejo es la del Cerro de Santa Merced, que se eleva majestuoso en el horizonte del pueblo, fundado en los entredichos de los Reinos de Jaén y de Granada. Es una estampa grabada en las retinas de los habitantes de Noalejo, con esa forma tan particular, contemplada desde el pueblo que nos evoca a un cono, con el vértice superior achatado, recodando, para muchos, un cono volcánico. Pero si buscamos otra perspectiva de él, por ejemplo, desde el camino de los Almiares hacia la Hoya del Salobral o desde la Sierra del Trigo se puede comprobar que es alargado. Cuando subes arriba descubres que su cima lo recorre una «cuerda» o «raspa», salpicada de caprichosos crestones o tajos de pieza caliza, de cunas, tal y como se denominan en Noalejo a las hondonadas que los salpican, y desde las cuales nos permiten tener unas vistas magnificas, por ambas laderas, de Sierra Nevada, Sierra Mágina, los Montes Orientales y la Sierra Sur jiennense y cordobesa.
Vista del Cerro de Santa Merced desde Noalejo (Jaén)
Muchos de los lectores de este blog y paisanos de Noalejo, sabiendo de mi afición por el senderismo y mis frecuentes salidas para recorrer los caminos y veredas del bello término municipal que rodea a nuestro pueblo, para subir a sus cerros y montes de este bello entorno natural, alguna vez me han preguntado: ¿cómo son las vistas que se tienen cuando se sube al Cerro de Santa Merced? ¿arriba del Cerro de Santa Merced que hay? ¿debe ser una maravilla?
Cima del Cerro de Santa Merced con Noalejo y Sierra Mágina de fondo
Pues efectivamente lo son y afortunadamente podemos compartirlas en este blog gracias al bello trabajo que realiza Juan Carlos Granados (@juancoleando), oriundo de la vecina Montillana, que también tiene como horizonte el hermoso Cerro de Santa Merced. Juan Carlos y su dron comienzan a colaborar en este blog para ofrecernos, «a vista de pájaro«, imágenes bellísimas del término municipal de Noalejo y de los términos municipales que lo rodean, entre ellos Montillana. ¡Bienvenido, amigo Juan Carlos a este blog! Y gracias por las experiencias que vamos a poder disfrutar por medio de las imágenes, «a vista de pájaro», que tú y tu dron nos vais a regalar.
Por un momento os invito a ser uno de los halcones o águilas que sobrevuelan majestuosos sobre el Cerro de Santa Merced, para recorrer su cuerda o raspa, por medio de la experiencia que Juan Carlos nos brinda por este video «a vista de pájaro«, partiendo de la vertiente que da a Montillana para recorrerla y terminar con unas vistas hacia Noalejo. Espero que lo disfrutéis.
El próximo sábado, 20 de septiembre de 2025, el Colectivo de Investigadores de Sierra Mágina (CISMA), del que tengo el honor de formar parte, celebra sus 42 Jornadas de Estudio en la localidad de Bedmar, bajo el título«Cultura en Sierra Mágina: gestión y recursos«. Dichas jornadas tienen por objetivo principal ser, en palabras de la organización de las mismas » un foro de exposición de tendencias y prácticas innovadoras en el ámbito de la gestión de la información y la documentación, siempre básico para el avance de las investigaciones comarcales. Buscamos poner en valor la importancia de los bienes documentales para la identidad de las comunidades rurales y explorar estrategias para su conservación y difusión. Una correcta gestión de los archivos y de los documentos facilita la gobernanza de las administraciones, la transparencia, el acceso a la información pública, la transformación digital, la preservación de la información y la documentación y su puesta a disposición de la sociedad civil» (CISMA, 2025).
Triptico de las 42 Jornadas de Estudio Sobre Sierra Mágina. (Bedmar. 2025)
Las Jornadas están organizadas por CISMA que desde su fundación promueve la investigación multidisciplinar en torno a la Comarca de Sierra Mágina. En sus más de cuarenta ediciones, estas jornadas han constituido un foro de participación de personas expertas einvestigadoras y referentes comarcales de los diferentes ámbitos académicos, empresariales, organismos públicos, que se reúnen con los socios y socias del Colectivo de Investigación de Sierra Mágina.
Las inscripciones están abiertas hasta el 14 de septiembre de 2025 y puedes acceder al tríptico para inscribirte clikando aquí.
Triptico de las 42 Jornadas de Estudio Sobre Sierra Mágina. (Bedmar. 2025)
Compartimos el Programa Provisional de las 42 Jornadas de Estudios sobre Sierra Mágina, que seguro contribuirá al conocimiento desde la investigación de nuestra comarca.
En dichas Jornadas presentaré, fruto de mis trabajos de investigación para conocer la historia de la educación en el termino municipal de Noalejo y en Sierra Mágina, la siguiente comunicación: «Las dificultades económicas de los Maestros de Primeras Letras en la actual comarca de Sierra Magina (Partidos de Huelma y Mancha Real). De la Constitución de 1812 a la Ley Moyano de Educación (1857)«.
Con ella realizaré un acercamiento a la precaria situación económica de los maestros y maestras, en la primera mitad del siglo XIX, a pesar de sus esfuerzos por enseñar los rudimentos de la lectura y escritura y las cuatro reglas a los niños y niñas de nuestra comarca, en los primeros pasos de una convulsa e incipiente sociedad democrática.
Esta mañana, a las 8 de la mañana, las campanas de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora tañeron con el toque de difuntos rememorando el 450 aniversario de la muerte de Doña Mencía de Salcedo, fundadora de la Parroquia y del Señorío de Noalejo.
Compartimos las palabras que D. Manuel Amezcua Martínez, Cronista Oficial de Noalejo, publicaba esta mañana en su perfil de Facebook en ese momento:
«En estos momentos están sonando las campanas a difuntos. Son las ocho de la mañana y en un día como hoy, hace 450 años, fallecía en su casa palacio de Noalejo (Jaén) la ilustre señora doña Mencía de Salcedo. Lo hizo rodeada de los vecinos de mayor confianza y en presencia de otra insigne dama, doña María de Barrionuevo, que al cabo de cuatro horas tomaría posesión del mayorazgo instituido por su amiga y compañera de la corte en favor de su esposo Diego Maldonado.
Mañana por la tarde, los descendientes de aquellos primeros habitantes, se van a congregar en la parroquia del pueblo para honrar su memoria. Y lo harán en la misma iglesia que ella erigió, sobre el suelo que aún alberga sus restos. Doña Mencía de Salcedo nació y se crio en casa real, prestando luego servicio a la emperatriz Isabel de Portugal y a su hijo Felipe II. Y pese a residir la mayor parte de su vida junto la monarquía más poderosa de la tierra, cuando alcanzó la edad de retirarse, fue su voluntad hacerlo en este humilde lugar de los Entredichos de Granada y Jaén. Allí donde erigió su parroquia y un convento para estimular el culto a su fastuosa colección de reliquias.
A lo largo de su vida, Mencía de Salcedo adquirió tierras bastantes para dar trabajo a los labradores que, junto a su protectora presencia, iniciaron la andadura de este pueblo. Y Noalejo nunca le ha olvidado, por eso este año, en comunidad, sus vecinos le van a testimoniar su agradecimiento con un acto emotivo, que reivindique el papel que esta mujer excepcional ha jugado en la conformación de este pueblo.
Doña Mencía de Salcedo quiso que su escudo de armas siempre estuviera presente en el templo que ella fundó. Hoy tenemos la satisfacción de haberlo recuperado tras una meticulosa investigación histórica y será colocarlo sobre el acceso a la bóveda de su enterramiento, tal como ella dispuso en su testamento. El ramo de flores que depositarán dos jóvenes de la localidad, quiere significar las generosas disposiciones testamentarias de la fundadora, entre las cuales destaca la dote a dos doncellas, hijas de sus labradores más pobres, para que pudieran casarse dignamente. Y esto ocurría cada año tal día como hoy, en el día del aniversario de su muerte, durante siglos, hasta que los señoríos fueron suprimidos y los designios de la benefactora quedaron sin recursos para sustentarlos. Pero ahora se van a rememorar, aunque sea simbólicamente, en testimonio del reconocimiento que los vecinos del siglo XXI aún profesan a su Mencía de Salcedo, que en otro tiempo fue señora de lo espiritual y temporal de la villa de Noalejo» (Manuel Amezcua Martínez, 20 de marzo de 2025).
Con este motivo los vecinos y vecinas de Noalejo podrán mañana, 21 de marzo, honrar la memoria de su fundadora con el acto cultural y religioso que mañana se celebrarán en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en la que descansan los restos de Dª Mencía de Salcedo.
18, 00 horas: Conferencia «Una mujer, una parroquia, un señorío: 450 aniversario de la muerte en Noalejo de Mencía de Salcedo«, impartida por D. Manuel Amezcua Martínez, Cronista Oficial de Noalejo. Lugar: Salón Parroquial.
19, 00 horas:Misa de Requiem en el templo parroquial en sufragio por el alma de Dª Mencía de Salcedo, presidida por el párroco D. Juan Jiménez Lomas. En la misma el cuarteto vocal «Feria Sexta» de Granada solemnizará la celebración con sus cantos polifónicos.
El 20 de marzo de 1575, a las 8 de la mañana, fallecía en Noalejo Dª Mencía de Salcedo, fundadora de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora y del Señorío de Noalejo. El 21 de marzo recibía cristiana sepultura en la cripta de la Parroquia por ella fundada.
Por este motivo la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo ha organizado una serie de actos para conmemorar este acontecimiento.
Jueves 20 de marzo
8, 00 horas:Toque de difuntos, conmemorando el momento de la muerte de Dª Mencía de Salcedo hace 450 años
Viernes 21 de marzo
18, 00 horas: Conferencia «Una mujer, una parroquia, un señorío: 450 aniversario de la muerte en Noalejo de Mencía de Salcedo«, impartida por D. Manuel Amezcua Martínez, Cronista Oficial de Noalejo. Lugar: Salón Parroquial.
19, 00 horas:Misa de Requiem en el templo parroquial en sufragio por el alma de Dª Mencía de Salcedo, presidida por el párroco D. Juan Jiménez Lomas. En la misma el cuarteto vocal «Feria Sexta» de Granada solemnizará la celebración con sus cantos polifónicos.
La Parroquia invita a participar en estos actos para conmemorar este acontecimiento.
Acceso a la cripta de la Parroquia de la Asunción de Noalejo donde reposan los restos de Dª Mencía de Salcedo
Interior de la Cripta de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora en la que reposan los restos de Dª Mencía de Salcedo. Foro cedida por la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Una expresión típica de Noalejo en estos meses de enero y febrero es «esta noche ha caído una pava…«, para hacer referencia a las frecuentes heladas y escarchas que revisten los campos, especialmente en las zonas de umbría o en las zonas más altas o frías del término municipal.
Falda del cerro de Santa Meced recubierta de escarcha (Noalejo-Jaén)
La expresión popular «la pava o gallina de san Antón«, en el sentir popular, evoca el blanco intenso e impresionante con el que amanecen los campos recubiertos de escarcha en esta época del año. También es frecuente la expresión «escarchazo«.
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Esta mañana en unos de mis rutas frecuentes de senderismo por el término municipal de Noalejo, que encierra auténticos tesoros paisajísticos de gran belleza por su diverso patrimonio natural me he encontrado con estas imágenes tan hermosas y al contemplarlas ha surgido de forma espontanea en mi el pensamiento: «vaya pava que ha caído...».
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Y es que a los pies del Cerro de Santa Merced, en su vertiente Noreste, que transcurre por el término municipal, dibujando el cauce del río que nace en Navalcán a su paso por los Almiares y los Villarejos, una zona de umbría, las «pavas» o «escarchazos» siempre han sido famosas.
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Esta mañana, al contemplar las zarzas recubiertas de escarcha y al resonar en mi interior la expresión «vaya pava que ha caído esta noche….» he conectado con tantas generaciones de hombres y mujeres de Noalejo que en distintos momentos de la historia ha pronunciado estas palabras en el trasiego que han tenido siempre estos caminos. Caminos recorrido por labradores y pastores que iban a su trabajo diario, al igual que las mujeres que con sus líos venían en épocas menos frías a lavar y solear la ropa a esta zona.
Zarza recubierta de escarcha en el paraje de los Villarejos (Noalejo. Jaén)
Y he querido construir este relato visual y fotográfico para narrar, con unas sencillas imágenes, la belleza que encierra esta expresión tan popular en Noalejo que nos conecta a tantas generaciones que nos han precedido. Unas imágenes que valen más que mil palabras y nos ayudan a recuperar la memoria de una expresión que surge del asombro de contemplar los hermosos parajes de Noalejo recubiertos de escarcha.
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
Paraje de los Villarejos recubierto de escarcha (Noalejo.Jaén)
El día 2 de febrero, a los cuarenta días del Nacimiento del Señor, Noalejo vuelve a vivir una nueva festividad con un marcado carácter popular, la fiesta de la Candelaria, en la que se conmemora la presentación del Niño Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen María, según establecía la religión judía.
1.- La procesión de la Virgen del Rosario con el Niño Jesús, vestido de mantillas
Antiguamente la fiesta se celebraba de la siguiente forma:
«Este día existía la costumbre de sacar la Virgen a Misa, que promovía la hermandad del Rosario. La procesión se hacía por la mañana alrededor de la iglesia, en la que sacaban a la Virgen con el Niño vestido de mantillas. Cuando después de la procesión todos entraban en la iglesia, el cura se quedaba fuera con la imagen del Niño, llamaba a la puerta, entraba y colocaba nuevamente la imagen entre los brazos de la Virgen» (Amezcua, 1992, pp. 177)
Imagen de la Virgen del Rosario (José Navas Parejo. Siglo XX) ataviada para la celebración de la Candelaria
Dicha fiesta siempre ha estado vinculada a la Hermandad de la Virgen del Rosario, la más antigua e importante de la población. La procesión de la Virgen con el Niño vestido de mantillas se suprime en la década de los años 60 del siglo XX, al desaparecer la Hermandad. Con la constitución del Grupo Parroquial de la Virgen en la última década del siglo XX se recupera la procesión de la Candelaria.
Procesión de la Candelaria en Noalejo
Actualmente, al atardecer y al inicio de la celebración de la Misa, la Virgen del Rosario, vestida con un terno de sedas, en señal de fiesta, y portando una vela en la mano y llevando en sus brazos al Niño vestido de mantillas, sale a la calle para realizar una breve procesión que integra el lucernario litúrgico propio de este día. Los vecinos y vecinas de Noalejo van detrás de la Virgen del Rosario, portando velas en su manos y entonando cantos a lo largo del recorrido que discurre por la plaza del pueblo. También acompañan los niños que han sido bautizados a lo largo del año anterior, acompañados de sus padres. Un ritual breve y sobrio pero de gran belleza.
Al volver a la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, prosigue la celebración de la Misa y al final de la misma se presentan los niños y niñas bautizados en el último año a la Virgen del Rosario.
2.- La lumbre de la Candelaria
Con la recuperación de la fiesta a finales del siglo XX, se ha incorporado a la misma la quema de una gran lumbre, que prepara el Ayuntamiento de Noalejo, en la puerta de la Iglesia.
Lumbre de la Candelaria de Noalejo
Esta práctica se enmarca en la tradición de quemar lumbres familiares en Noalejo en la víspera de san Antóny en la noche de la Candelaria.
Al finalizar la Misa el párroco bendice el fuego, antes de prender la lumbre hecha con maderas y ramas de olivos.
Los vecinos y vecinas de Noalejo rodean la lumbre, en las noches frías de Noalejo, mientras comparten la barbacoa, que prepara el Ayuntamiento de Noalejo, en la que se degustan chacinas típicas de Noalejo y unas bebidas, manteniendo un animado rato de convivencia vecinal.
Lumbre de la Candelaria de Noalejo
Son tradiciones que se han recuperado y se están enriqueciendo gracias a la colaboración institucional de la Parroquia y el Ayuntamiento de Noalejo.
Lumbre de la Candelaria de Noalejo
Bibliografía
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
En el sentir popular de Noalejo hay un refrán que marca el inicio del año en los primeros días del frio y helador enero: ¡hasta san Antón Pascuas son!. Y es que san Antonio Abad, protector de los animales, ha sido festejado en el pueblo desde hace siglos y la expresión más característica de dicha fiesta ha sido las lumbres de san Antón.
1.- El culto a san Antón en Noalejo
En Noalejo el culto a san Antón se remonta a siglos atrás. Un documento del año 1736 nos describe aspectos de la fiesta de este santo eremita en Noalejo, a la que denomina de «inmemorial costumbre». Esta que consistía en una procesión hasta la Cruz de Hierro, cantando las letanías mayores, llevando en andas a San Antonio Abad para volver a la Iglesia y oír la misa cantada en honor del Santo. Con el tiempo se convirtió en una gran romería con bendición general de los animales domésticos (Amezcua, 1992). También tenemos constancia de que en el siglo XIX se continúa celebrando dicha procesión anual (Archivo Historico Provincial) y que ésta se realizó durante la primera mitad del siglo XX, según los testimonios orales de los vecinos y vecinas del pueblo.
San Antón de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo (Manuel González Mesa, 1941)
En la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora se venera una imagen de San Antón o San Antonio Abad. Este santo, patrón y protector de los animales, nació en el año 251 en una población del alto Egipto. A los 20 años repartió sus bienes a los pobres y se retiró al desierto para llevar una vida ascética y de oración. Fundó varios monasterios y predicó activamente defendiendo la fe durante las persecuciones arrianas. Murió el 17 de enero del año 356.
Inscripción de autoría de la imagen de san Antón de Noalejo (Manuel González Muñoz, 1941)
Nuestra imagen de san Antón, tal y como se atestigua en la firma que encontramos en la peana de la misma, es obra del escultor granadino Manuel González Muñoz. Se realizó en 1941 para restaurar el culto al santo en el pueblo, ya que la anterior imagen fue destruida en la contienda del año 1936. Este escultor realizó distintas obras en la década de los 40 del siglo XX para distintas poblaciones de la provincia de Granada y Almería, recogiendo en sus obras las características de la escuela de escultura granadina. Nació el 28 de junio de 1910 en un enclave muy granadino, la cuesta de Gomérez, estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, se especializó en escultura religiosa (Sánchez y Martínez, 2024) y situó su taller en el entorno de la iglesia albaicinera de San José de Granada.
San Antón de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo (Manuel González Mesa, 1941)
Esta imagen de San Antón presenta las características principales de la iconografía del santo eremita. Se representa como un anciano, vestido con el hábito de la Orden de los Hospitalarios de Constantinopla (Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio), que se pusieron bajo su protección, con una cruz en el pecho, sujetando en una mano un bastón y en la otra un libro, evocando su vida de recogimiento y meditación.
Pero no podemos olvidar el elemento más característicos y popular de la iconografía en torno al santo: un cerdo o un marranillo (tal y como se denomina en Noalejo) a sus pies: el marranillo de San Antón. Evocando la leyenda popular que narra el episodio en el que el Santo se encontró con un cerdo salvaje, acompañado de sus crías enfermas. El santo curó a las mismas y desde ese momento el cerdo o marrano lo acompañó durante toda su vida. De aquí la razón de considerarlo como protector de los animales.
Detalle del marranillo de la imagen de san Antón de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo (Manuel González Mesa, 1941)
Este hecho de la vida del Santo va a plasmarse en las tradiciones de Noalejo, al igual que en otros pueblos del entorno, en la costumbre, ya desaparecida, del marranillo de san Antón. Manuel Amezcua, Cronista Oficial de Noalejo, la describe así, en su obra El Mayorazgo de Noalejo: «existía también la costumbre del marranillo de san Antón, que era un lechón que deambulaba por las calles del pueblo buscando su sustento. Cuando se paraba en la puerta de un vecino, éste se obligaba a darle de comer y cuando anochecía le daban cobijo en la casa donde se recostaba. Se le podía distinguir por un lazo rojo que llevaba al cuello con un cascabel y cuando estaba bien cebado, coincidiendo con la fiesta de san Antón, era rifado entre el vecindario y el que le tocaba en suerte lo sacrificaba o lo vendía. Con los fondos recaudados en la rifa se compraba un nuevo lechón que se empezaba a cebar para el año siguiente y el resto del producto se destinaba a obras benéficas de la hermandad» (1992, pp. 176).
La talla de San Antón, de gran belleza, se venera actualmente en la nave central del templo parroquial y ha sido restaurada hace unos años dentro del interesante y cuidado programa de restauración y conservación del patrimonio parroquial que se está llevando a cabo.
2.- La lumbres de san Antón
Junto al culto litúrgico al santo, la tradición más popular estaba vinculada al encendido de lumbres en la noche de la víspera del día de san Antón (17 de enero). Una tradición que, desgraciadamente, se está perdiendo en el pueblo.
La celebración de las lumbres o «sanantones» era una costumbre muy arraigada y de carácter eminentemente familiar, en la que los vecinos se reunían para encender una lumbre,pidiendo la protección y el cuidado del santo sobre los animales de las casas, que eran tan importantes para el sustento de las familias: el mulo o el burro, fundamentales para las faenas agrícolas; las gallinas, conejos, cerdos y la cabra, sobre los que se fundamentaba el sustento de las mismas, junto a los productos del campo.
Lumbre de san Antón de Noalejo
En la víspera de la fiesta era habitual contemplar entrar a Noalejo burros y mulos cargados de haces de abulagas y otros arbustos que se cortaban en las sierras que rodean al pueblo para esa noche encender las luminarias en honor al santo, en las que también se quemaban aparejos y serones viejos que se desechaban como aperos del campo.
Lumbre de san Antón de Noalejo
Esa noche el pueblo se salpicaba de lumbres, rodeadas de vecinos y vecinas, que conversaban animadamente, cantaban y compartían unos tragos de vino de la bota, unas rosetas o «flores», como se denominan en Noalejo, y festejan de forma sencilla y popular.
En las noches de los heladeros eneros (no en vano hay otra expresión popular de Noalejo que alude a las heladas y escarchas que caen en esta época: «ha caído la gallina o pava de san Antón«, evocando el blanco con que amanecen recubiertos los campos), estar en torno a la lumbre era una experiencia muy agradable y festiva para seguir celebrando y festejandodespués de la cercana Navidad, pues, como dice el refrán,¡hasta san Antón Pascuas son!. El atizar la lumbre de san Antón, además de implorar la bendición del santo sobre los animales domésticos, era una experiencia de vecindad, una ocasión para seguir avivando los lazos familiares y de amistad que eran tan importantes en el pueblo, en un momento en que las humildes casas de Noalejo estaban abiertas de unos vecinos para otros, generándose unas relaciones casi familiares, en las que se compartía sin alarde lo poco que se tenía.
Lumbre de san Antón de Noalejo
En torno a la lumbre, los vecinos hacían un corro para rodearla, mientras se cantaba la copla típica de esta noche: «San Antón, san Antón, que me guardes un rincón, en el cielo sí, en el infierno no» y otros cantos populares como «El corro la patata«, «El patio de mi casa«, «A la flor del romero» o «Estaba el señor, don Gato«.
El Coro-Rondalla «Nuestra Señora de Belén» cantando en torno a una lumbre de san Antón de Noalejo (Foto: Diario Jaén. 17 de enero de 2018)
Pero el momento más esperado de la noche, al bajar la intensidad de las llamas y comenzar a haber rescoldo, era cuando los niños y jóvenes comenzaban a saltar la lumbre, entre aplausos y algarabía de los asistentes. Un verdadero espectáculo festivo y muy divertido que muchos vecinos y vecinas recuerdan con añoranza.
Salto de una lumbre de san Antón de Noalejo (Foto: Diario Jaén. (17 de enero de 2018)
Salto de una lumbre de san Antón de Noalejo (Foto: Diario Jaén. 17 de enero de 2018)
Entre risas, cantos y aplausos, sin darse cuenta, llegaba el instante menos deseado por todos: «darle la patá a la lumbre« y terminar así con esta fiesta popular de los vecinos para volver cada uno a su casa, bien entrada la noche, y descansar para proseguir al día siguiente con las faenas cotidianas.
¡Viva san Antón!
José Manuel Martos Ortega
Bibliografía
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
Una de las tradiciones más arraigadas en Noalejo en la época de Navidad han sido las representaciones del Nacimiento del Señor. El origen de dicha tradición puede estar vinculada a la presencia de los frailes Mínimos en el convento de Nuestra Señora de la Victoria, fundado por Mencía de Salcedo en 1552-1556 (Amezcua, 1992), presentes en la villa hasta la supresión del mismo en 1712. El fundador de esta orden de frailes mendicantes, San Francisco de Paula, patrón de la villa hasta el siglo XIX, recoge en sus escritos elementos principales de la espiritualidad franciscana, entre ellos, la veneración del Misterio de Belén, tradición que los monjes por él fundados mantienen viva en sus monasterios. No podemos olvidar, en este sentido, la veneración en el entorno de los Mínimos, a la Virgen de Belén, como en los monasterios de Triana, Utrera, Málaga y Noalejo, entre otros. Así, en nuestro pueblo, tendrá tal fuerza esta devoción, que terminará siendo patrona hacia mediados del siglo XIX, cuando los frailes habían abandonado ya el pueblo.
Litografía Virgen de Belén, Patrona de Noalejo (1879)
En este sentido no es arbitrario señalar que las representaciones del Nacimiento del Señor en Noalejo, pueden constituir una expresión religiosa, cultural y folclórica, que se ha mantenido a lo largo de los años de esta herencia mínima y su predilección por el Misterio de Belén, como expresión de la máxima humildad.
1.- La tradición de las «Pastorellas» en la primera mitad del siglo XX
Según distintos testimonios recogidos por medio de la tradición oral en torno a la Navidad se realizaban representaciones del Nacimiento en la escuela y en la parroquia en la primera mitad del siglo XX. En ellas participaban vecinos del pueblo de de distintas edades. Cabe destacar la presencia de una maestra, Doña Lola, cariñosamente llamada en el pueblo, «la maestra de los teatros«, por su labor preparando representaciones teatrales en el ámbito de la escuela, entre ellas las del Nacimiento en la época de Navidad. Dichas representaciones se realizaban en distintos espacios como era la parroquia o en el gran patio de la casa de «los del Cortijo el Rey» en la calle Real.
Normalmente se utilizaba como base para dichas representaciones, con adaptaciones, una de las obras más populares del género de las «pastorellas» (representaciones vivientes y dialogadas en torno al nacimiento de Jesús), La Infancia de Jesu-Christo, compuesta por Gaspar Fernández de Ávila, conocido popularmente como el cura de Colmenar.
Portada del libro «La Infancia de Jesu-Christo. Edición de 1987
Esta obra está compuesta por doce coloquios en verso en que distintos personajes: La Virgen María, San José, los ángeles, pastores, Reyes Magos, etc, dialogan en torno al nacimiento del Señor.
En Noalejo se utilizaba una edición de 1846. Estas representaciones tenían un carácter muy popular. En este sentido, Manuel Amézcua, en su obra El Mayorazgo de Noalejo, recoge algunas estrofas burlescas que se cantaban a los actores durante las representaciones: «San José bendito/pa que te casastes/con la Isabelana/que huele a tomates/que huele a tomates/que huele a pescao/San José bendito/pa qué te has casao» (Amézcua, 1992, pp. 193).
Las «Pastorellas», llegaron a tener un gran arraigo popular hasta el punto que muchos vecinos recitaban en las noches frías de invierno, sentados en el rincón, como solemos llamar en Noalejo a la chimenea que alberga la lumbre, versos de la obra del Cura de Colmenar, dando vida a las palabras de los pastores Rebeca, Josef o Jacob en estos coloquios camino del portal de Belén.
2.- Las representaciones del Nacimiento en la segunda mitad del siglo XX
La escuela de Noalejo, gracias a la labor de los buenos maestros y maestras que han pasado por ella, va a ser un ámbito en el que se cultiva las representaciones del Nacimiento, siguiendo con esta tradición. Hemos podido recuperar algunas fotos de estas representaciones en la segunda mitad del siglo XX.
La primera de ellas, de la primera mitad de la década de los 50, que puede constituir una imagen típica de las representaciones del Nacimiento en Noalejo: La Virgen, San José, el Niño, un ángel y pastores y pastoras, ofreciendo sus presentes al recién nacido en señal de adoración.
Representación del Nacimiento en las escuelas, a principios de los años 50 del siglo XX
La segunda de ellas, de finales de los 70 o comienzos de los 80, que representa a la Virgen, San José y el Niño Jesús, rodeado de un coro de ángeles. Una foto especialmente entrañable, ya que el alumnado participante era de parvulitos, de sus inicios de la etapa escolar.
Representación del Nacimiento en la escuela (Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Los cursos de parvulitos o los primeros años de la EGB, siempre nos regalaban imágenes de gran ternura en la representación de los Nacimientos.
Escenas del Nacimiento en la plaza, después de la representación en las escuelas ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Escenas del Nacimiento en la calle, después de la representación en las escuelas ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Escenas del Nacimiento en la plaza, después de la representación en las escuelas ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Pero hay un momento álgido y de gran esplendor, finales de los 70 y comienzos de los 80 del siglo XX, de estas representaciones que viene marcado por la colaboración de la escuela de Noalejo, gracias a la labor del maestro D. Manuel Pérez y la creación del coro «Niños Cantores de Noalejo» y la parroquia, gracias a los desvelos de las Misioneras de Acción Parroquial, especialmente de la Hna Pilar Moreno. Ellos se encargaban de preparar anualmente una representación teatral y musical que constituía un auténtico pregón de Navidad y un anuncio gozoso de las Pascuas. El canto de los villancicos por parte del coro de D. Manuel y las representaciones del Nacimiento, preparadas por las monjas, eran famosas en todos los pueblos circundantes y acudían desde Campillo de Arenas, Campotejar, Montillana, Carchelejo, entre otros, a participar de las mismas.
Representación del Nacimiento y actuación del Coro «Niños Cantores de Noalejo» en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Representación del Nacimiento y actuación del Coro «Niños Cantores de Noalejo» en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Representación del Nacimiento y actuación del Coro «Niños Cantores de Noalejo» en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora
Cuando se construyó el Salón de Actos del Colegio, en las Escuelas Viejas, dichas representaciones se trasladaron de la Iglesia a este nuevo espacio, manteniendo viva la colaboración entre las distintas instituciones, escuela y parroquia, que tenía como objetivo fundamental la educación integral de los niños y niñas del pueblo. En un momento en el que no abundaban las actividades extraescolares, en Noalejo, eran una práctica habitual y podemos considerar esta época como un momento gran trabajo con niños y jóvenes a nivel local, gracias al trabajo de los maestros y maestras, que residían en el pueblo y a las Misioneras de Acción Parroquial.
Pastora en el Belén Viviente del Salón de Actos de las Escuelas (Década de los 80 del siglo XX)
Concierto de los Niños Cantores de Noalejo en el Salón de Actos de las Escuelas (Década de los 80 del siglo XX)
3.- Ángeles y pastores que rodean el Nacimiento
En los días previos a la Navidad las madres y las abuelas se afanaban por confeccionar los trajes que darían realismo a estas representaciones, que tenía como escena central el Misterio de la Virgen, San José y el Niño en el portal de Belén.
Virgen con una imagen del Niño Jesús en brazos (Finales de la década de los 70 o comienzos de los 80 del siglo XX)
Siempre llamaban la atención los ángeles, vestidos con túnicas de raso blanco o celeste, adornadas con espumillones y con alas de color plateado, que otorgaban gran belleza a la estampa.
Ángel (Finales de la década de los 70 del siglo XX)
Ángel (Finales de la década de los 70 del siglo XX)
Y, por último llamaban la atención, una muchedumbre de pastores, con ropajes coloridos y revestidos de vellón de oveja, cargados de ofrendas, evocando la escena bíblica.
Una imagen de un pastor y una pastora en la que se ven los campos de olivos que rodean a Noalejo ((Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Pastor y pastora (Finales de los 70- comienzos de los 80 del siglo XX)
Escena de pastores antes de una representación del Nacimiento (Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Pastora (Finales de los 70-comienzos de los 80 del siglo XX)
Agradecimientos:
Quiero agradecer a Remedios Sánchez Moya, Sinfo Ruiz, Mari Ángeles Titos Lomas, Isabel Algar Rayo y Yolanda Morales Ruiz su generosidad para ofrecer estos tesoros fotográficos de sus álbunes familiares que nos ayudan a mantener viva la memoria de las representaciones del Nacimiento en Noalejo.
A Manuel Amezcua, Cronista Oficial de Noalejo, por ofrecer su ayuda, sugerencias, amistad y fondo documental para enriquecer este blog.
A Carmen Martínez, por ofrecer su fondo documental para construir este blog.
Bibliografía:
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
La recuperación del patrimonio musical de la Navidad está ligado a la actividad de la Rondalla y Coro «Nuestra Señora de Belén». Su labor tan profesional, desinteresada y constante está posibilitando que dicho patrimonio se recupere y mantenga vivo.
Ayer les pedí que interpretaran dos de los villancicos tradicionales de gran arraigo en Noalejo. Este grupo, que lo integran grandes amigos y amigas, aceptaron con la prontitud y la generosidad que les caracteriza. ¡Muchas gracias de corazón!
Estos dos villancicos, también ligados a la celebración de la Misa del Gallo, son dos composiciones maravillosas del folclore tradicional de Noalejo. «Con los pies descalcitos» y «Entonemos armoniosos cantos» nos vuelven a evocar los sonidos de la Navidad en Noalejo.
Tradicionalmente en Noalejo el momento central de la Navidad era la celebración de la Misa del Gallo en la medianoche de la fría Nochebuena.
Durante el día 24 de Diciembre los caminos que conducen a Noalejo recobraban una especial vida por el transito de vecinos y vecinas naturales de Noalejo, que vivían en los cortijos y se desplazaban al pueblo para vivir con sus familias esa noche. De Olbijal, el Nogueron, Navalcán, los Villarejos, el Cortijo de la Cruz, Rosales, el Puerto el Caballo, la Navalta, entre otros, llegaban a Noalejo para celebrar las Pascuas y compartir en medio del calor familiar la sencilla cena que tenía como menú el «guisao de pies de marrano» o el tradicional potage de garbanzos y habichuelas con bacalao, que en expresión cariñosa estaba «meao por el Niño«. Y todo esto estaba acompañado, como postre, por los ricos mantecados que se cocían en los hornos del pueblo.
Y todo el pueblo, después de cenar, acudían con gran alegría y regocijo a la Iglesia Parroquial para celebrar la tradicional «Misa del Gallo».
Decoración Navideña de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo
Vinculada a esta celebración se conserva un rico patrimonio musical, que desde mi punto de vista, constituyen los acordes más tradicionales que dan vida al sentir de la celebración popular de la Navidad en Noalejo. Guitarros, como comúnmente los denominan, palillos o castañuelas, panderetas, zambombas y carracas ponen música a una Navidad celebrada con la sobriedad propia de estas tierras.
Dentro de este patrimonio musical tiene un lugar privilegiado la «Misa Pastorella» que tradicionalmente se ha cantado en la Misa del Gallo. Es una composición sobre el texto latino de algunas partes de la celebración de la Eucaristía: Kyrie, Gloria, Sanctus y Agnus Dei, que evoca la alegría pastoril ante el nacimiento del Mesías.
Los villancicos populares en sus letras evocan el anuncio de los ángeles a los pastores comunicando la buena nueva del nacimiento del Salvador, como «Pastorcitos de Judea»
Pero hay dos joyas entre el patrimonio musical de la Navidad en Noalejo, dos villancicos con gran arraigo popular: «Azucena de los Valles» y «Con los pies descalcitos«. Son dos villancicos que conmueven cuando resuenan cada año dentro de los muros del templo parroquial.
Por último, hemos de señalar que existen otros villancicos populares que son expresión de la alegría de Noalejo en la noche de la Navidad, como «En medio de la noche», «Ande, ande, ande la marimorena«.
Desde este blog quiero reconocer la labor que está realizando el Coro Parroquial y la Rondalla-Coro «Nuestra Señora de Belén» por recuperar y transmitir el patrimonio musical de Noalejo, vinculado a las celebraciones de la Navidad, especialmente de la Misa del Gallo.
José Manuel Martos Ortega
Decoración Navideña de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo
Una de las tradiciones populares de Noalejo en los días previos a la celebración de la Navidad es el rezo de las Jornadas.
Esta práctica devocional de preparación a las fiestas navideñas quiere rememorar las nueve jornadas de camino que la Virgen María y San José realizaron desde Nazaret a Belén, donde nacería el Niño Jesús. Estas nueve etapas, que se celebran del 16 al 24 de Diciembre, pasan por el Monte Tabor, la ciudad de Naín, los campos de Samaría, el pozo de Siquén, los campos de Necmas, la ciudad de Jerusalén, culminando la última con el nacimiento glorioso del Mesías.
El origen de la misma está en el siguiente pasaje del Evangelio de San Lucas:
«Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (Lc 2, 1-7)
Censo (ArtedeExvotos. Francisco Javier Toro Martín)
La celebración de las Jornadas rememora la fiesta de las Posaditas en México, tradición llevada por los descubridores y que tuvo un gran arraigo popular. De hecho, el texto que se reza tradicionalmente en Noalejo está vinculado a dicha tradición mexicana. Su autor es Nicolás Espínola y lleva por título: Jornadas que hizo la Santísima Virgen María desde Nazaret a Belén. Tiene un subtítulo: Conforme la trae el libro intitulado Ramillete de diferentes novenas que ejercita anualmente la devoción mejicana.
Foto de la portada del libro de las «Jornadas que hizo la Santísima Virgen María» del Bachiller D. NIcolás de Espínola
En el sentir popular de Noalejo el hecho de celebrar las Jornadas evoca especialmente el momento de pedir posada, tal como se recoge en el pasaje anteriormente citado del evangelio de San Lucas. Este episodio conecta emocionalmente con la importancia de la acogida, el compartir, la hospitalidad que impregnan las fiestas navideñas y que tenía su expresión más popular en «pedir el aguinaldo» en un ambiente festivo, de canto de villancicos populares y de compartir lo que se tiene en las casas: unos mantecados y una copa de aguardiente.
Posada (ArtedeExvotos. Francisco Javier Toro Martín)
El rezo de las Jornadas transcurría en un ambiente de alegría, se solía celebrar en algunas casas, en torno a los pequeños belenes que se preparaban. En torno a los mismos se reunían los vecinos con zambombas, palillos y panderetas para cantar y rezar ante la venida del Niño Jesús ya cercana.
Nacimiento (ArtedeExvotos. Francisco Javier Toro Martín)
Pero en Noalejo había unas Jornadas que revestían una mayor solemnidad, las que se celebraban y celebran en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Los mayores recuerdan el Nacimiento monumental que Paco, el Sacristán, preparaba en la sacristía y posteriormente en el templo parroquial y como se acudía, al venir de la aceituna, a rezar las Jornadas al Niño Dios.
Actualmente se sigue celebrando esta práctica devocional, en torno al Belén instalado en una de las capillas laterales de la Iglesia.
Belén de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo
Agradecimientos:
Quiero manifestar mi más profunda gratitud al artista y pintor, Francisco Javier Toro Martín, conocido en el mundo artístico y cofrade como Blas, por su generosidad conmigo al permitirme utilizar sus pinturas para ilustrar esta entrada. Es un placer haberlo encontrado en las redes y poder compartir y disfrutar de su maravillosa obra. Sus imágenes nos han ayudado a embellecer esta tradición propia de Noalejo. Ojalá puedas conocer pronto nuestro pueblo ¡Gracias, amigo! Podéis conocer su obra en ArtedeExvotos.
La entrevista partió de la descripción geográfica de Noalejo, destacando el enclave privilegiado en el que se encuentra, entre la comarca de Mágina y los Montes Orientales de Granada, que lo adorna con un paisaje natural bellísimo.
Después Amezcua fue desgranando las raíces antiguas de Noalejo, desde sus orígenes en la Prehistoria y la Edad Antigua, destacando la importancia de las pinturas Neolíticas y los restos romanos, ubicados en Navalcán.
En referencia a la Edad Moderna, destacó la figura de la fundadora de Noalejo, Mencía de Salcedo, que impulsó la creación del municipio y su parroquia, convirtiéndola en un eje económico y espiritual para la comunidad.
Y abordó el rico patrimonio material e Inmaterial que alberga Noalejo, destacando la importancia de la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo, que alberga dos réplicas de la Sábana Santa de Turín y otras joyas artísticas, así como el patrimonio inmaterial vinculado a las tradiciones y festividades locales y su gastronomía.
Nos encontramos ante una entrevista que nos ayudará a conocer el municipio de Noalejo, su historia y su riqueza material e inmaterial. Os invito a escucharla.
Una de las joyas escultóricas que se conservan y veneran en la Iglesia Parroquial de la Asunción de Noalejo es la imagen de la Inmaculada, atribuida al círculo de los Raxis (siglos XVI y XVII), artistas de origen italiano y afincados en Alcalá la Real. Adentrarnos en la autoría de la misma supone acercarse a los orígenes de la fundación de la villa de Noalejo por Doña Mencía de Salcedo, a la erección de la Parroquia dedicada a la Asunción de Nuestra Señora y a la vinculación eclesiástica a la Real Abadía de Alcalá la Real.
1.- La vinculación eclesiástica de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora con la Abadía de Alcalá la Real
El 26 de enero de 1536 Doña Mencía de Salcedo obtiene un Decreto Pontificio en el que se le autoriza a erigir una iglesia parroquial dedicada a la Asunción de la Virgen en el lugar de sus tierras. La iglesia fue consagrada en el mes de septiembre de 1537 por don Cristóbal de Barrionuevo, obispo tagatensis (Amezcua, 1992).
Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Noalejo
La disputa entre los concejos de Jaén y Granada por la jurisdicción civil y criminal de los entredichos del Reino de Jaén y de Granada tuvo su eco en la controversia por la jurisdicción eclesiástica de la nueva fundación de la villa de Noalejo por parte el arzobispado de Granada y el obispado de Jaén. Ante esta situación, doña Mencía de Salcedo acudío al cardenal Poggio, nuncio de su santidad que emitió la bula, con fecha con 13 de abril de 1552, en que otorgaba la jurisdicción ordinaria eclesiástica al abad de Alcalá la Real, mientras se clarificaba el litigio entre el arzobispado de Granada y el obispado de Jaén. Dicha bula se hizo efectiva en 1568, siendo abad D. Diego de Ávila y Zúñiga, situación que se prolonga hasta 1851, en que se suprimía la abadía tras el concordato de 1851 (Amezcua, 1992; Martínez Rojas, 1999; Garrido, 1996).
Iglesia Mayor Abacial de Santa María (Alcalá la Real. Jaén)
La dependencia eclesiástica de la Real Abadía de Alcalá la Real va a determinar no solo las disposiciones propiamente organizativas, canónicas y pastorales de la vida parroquial sino que va a tener una clara influencia en la construcción del templo, bajo el patrocinio, primero de su fundadora y después de sus herederos, y en la dotación del patrimonio artístico con el que se enriquecerá la iglesia. Por este motivo, en Noalejo intervendrán artistas y artesanos que trabajaban en la órbita de la abadía de Alcalá la Real. En este sentido el profesor Gila Medina, en su obra Arte y artistas del Renacimiento en torno a la Real Abadía de Alcalá la Real (1991) señala los posibles trabajos en la villa del maestro de cantería de origen vasco, Juan de Lizarza Vizcaino, que entre los años 1570 y 1575 residía en Noalejo, mientras levantaba la parroquia de Santiago Apóstol de Valdepeñas de Jaén. Este hecho hace suponer, junto a las similitudes con la Iglesias alcalaínas de San Juan y Santa Ana, la intervención de Lizarza Vizcano en la construcción de la iglesia, del palacio y del monasterio de frailes Mínimos de Nuestra Señora de la Victoria.
Por otra parte, y centrándonos en el tema que nos ocupa, el profesor Gila Medina, también ve la influencia de otros artistas de la órbita de la Abadía, concretamente, del círculo de los Raxis en la Inmaculada que se conserva en la parroquia de Noalejo, aunque su autoría no está documentada.
Los Raxis, la estirpe familiar de artistas renacentistas, de origen italiano y afincados en Alcalá la Real, fundada por Pedro Sardo Raxis, el Viejo y sus descendientes, Melchor Raxis, Pedro Raxis “el mozo”, Pedros Raxis “el alcalaíno”, Nicolas Raxis y Miguel Raxis, y sus descendientes Melchor Raxis y Pablo Raxis (Pablo de Rojas) cultivaron las artes plásticas y la retablística, en un primer momento en torno a la Abadía de Alcalá Real y en su territorio jurisdiscional (Alcalá la Real, Priego de Córdoba, Santa Ana y Noalejo) y posteriormente en Granada durante los siglos XVI y XVII (Gila 1991).
2.- La Inmaculada de la Parroquia de Noalejo
La imagen que nos ocupa se encuentra ubicada en el retablo de la Capilla Mayor de la Iglesia Parroquial, en el cuerpo inferior del retablo, a la derecha del hermoso cuadro renacentista de la Virgen de Belén, Patrona de Noalejo. Es, junto a la imagen de san Lucas Evangelista, situado a la izquierda del lienzo patronal, las dos esculturas que se conservan del primitivo retablo, desaparecido en el año 1936.
Interior de la Parroquia de la Asunción de Noalejo
Gila Medina (1991) hace la siguiente descripción de esta bella talla de la Inmaculada:
“La imagen de medianas dimensiones -aproximadamente 1 metro de altura, sin incluir la peana que le falta-, lleva a los pies la media luna y se nos muestra de una forma sencilla y corriente. Con las manos unidas en el centro del pecho y con la cabeza en la misma línea, la Virgen, de aspecto muy juvenil, eleva, tímidamente, su rostro, de cándido semblante, al cielo en actitud de oración; mientras que el pelo le cae por los hombros, en hermosos mechones simétricamente dispuestos, y el manto, tras dejar el pecho y el hombro derecho libre, se anuda bajo el brazo izquierdo. Es en esto, en los paños, donde se aprecia cierto movimiento; si bien le falta ese tono de majestuosidad y de vigor, tan propias de algunos artistas de la época. Por ello pensamos que esta obra estilísticamente están dentro de un incipiente manierismo, lo que nos viene avalado por el leve contrapposto que desarrolla” (pág. 215).
Inmaculada atribuida al círculo de los Raxis
El autor, añade: “finalmente, diremos que no vamos a hacer atribución alguna concreta a ningún autor, solamente señalar que como esta parroquia, desde 1568 perteneció a la jurisdicción eclesiástica de la Abadía alcalaína, tal vez sea obra de alguno de los Raxis” (pag. 215).
Recientemente la tesis doctoral del profesor Luigi Agus (2016), vuelve a ocuparse de esta imagen, junto a la de San Lucas, anteriormente mencionada. Agus ve similitudes en la imagen de la Inmaculada de Noalejo con la desaparecida imagen de la Virgen con el Niño que presidía el retablo de la Virgen de la Antigua de la Iglesia de Santo Domingo de Silos de Álcalá la Real, cuya iconografía está relacionada con la tabla central del retablo de la Asunción coronada de la Iglesia de las Angustias de la misma ciudad. Esta imagen alcalaína está fechada en 1575.
Virgen de la Antigua de Alcalá la Real Inmaculada de Noalejo (Agus, 2016, pag. 486)
Agus se refiere en estos términos a la imagen de la Inmaculada que nos ocupa:
“La talla de Noalejo, aunque más hermosa que de la Virgen de la Antigua de Alcalá la Real, puedes ser atribuida al mismo autor, siendo plenamente manierista en sus propios rasgos, tanto en el rostro, como en su manto. Aunque desconocemos su procedencia, se puede plantear que haya sido esculpida tras el 19 de marzo de 1568, cuando la nueva población de Noalejo, fundada por Dª Mencia de Salcedo en el mismo siglo, se puso bajo la jurisdicción de la Abadía alcalaína, previa licencia de la Santa Sede, siendo el abad D. Diego de Ávila y Zúñiga, el mismo que empujó para que se hiciera el retablo mayor de la parroquia de la Asunción de Priego de Córdoba, que como hemos visto salió del taller de los Raxis” (pag.361).
Inmaculada de la Parroquia de Noalejo, atribuida al círculo de los Raxis
Por sus similitudes, con la desaparecida Virgen de la Antigua de la Iglesia de Santo Domingo de Silos de Alcalá la Real, el profesor Agus atribuye la imagen de la Inmaculada de Noalejo a Nicolás Raxis y la data entre los años 1668-1675.
La talla de la Inmaculada de Noalejo salida de la inspiración y maestría de este círculo de artistas es una joya de la escultura renacentista, exponente del patrimonio parroquial, mucho de él desaparecido desgraciadamente en el siglo XX, con el que la fundadora de Noalejo, Doña Mencía de Salcedo, la tenaz criada que soñó con ser señora (Amezcua, 2024) y sus sucesores quisieron dotar a la Iglesia que ella fundó y en la que quiso que sus restos reposaran en su cripta, tras su muerte el 20 de marzo de 1575, cuyo 450 aniversario se conmemora próximamente.
Inmaculada de la Parroquia de Noalejo, atribuida al círculo de los Raxis
Jose Martos
Bibliografía:
Agus, L. (2016), Las relaciones artísticas y culturales del Mediterraneo occidental. Los Raxis-Sardo, pintores, escultores y arquitéctos de los siglos XVI y XVII entre Cerdeña y Andalucía (Tesis doctoral). Universidad de Sevilla y Universidad degli Studi di Sassari.
Amézcua, M. (2024), La tenaz criada que soñó con ser señora. Jaen: Diario Jaén (17 de noviembre).
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
Garrido, D. (1996), Historia de la Abadía de Alcalá la Real. Jaén: Diputación de Jaén (Edición preparada por Francisco Toro Ceballos y Domingo Murcia Rosales.
Gila, L. (1991), Arte y artistas del Renacimiento en torno a la Real Abadía de Alcalá la Real. Granada: Universidad de Granada y Ayuntamiento de Alcalá la Real.
Martínez Rojas, F.J. (1999), Aproximación a la Historia de la Iglesia de Jaén. Jaén: Obispado de Jaén.
Pasear en estos días por el entorno de la fuente de los Villarejos, en el término municipal de Noalejo, ofrece una imagen inusual y atrayente al contemplar los colores tan característicos de esta época del año. Es como si la tierra estallara en una fogarada de luz y calidez.
Si caminas por el entorno de la fuente, te llaman poderosamente la atención el rojizo de unos árboles frutales, entre el verde plateado y sobrio de los olivos, con su fruto casi maduro para la cosecha.
Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)
Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)
La calidez que revisten las hojas que quedan en los árboles y la alfombra mullida que se va formando a los pies de los mismos invitan a detenerse y casi a acurrucarte a descansar.
Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)
Pero si el día de otoño está de nuestra parte, el gran espectáculo es el contraste de colores entre el rojizo de los árboles con el cielo grisáceo de nubes caprichosas que se extiende y juguetean como niños sobre el Cerro de Santa Merced.
Cielos otoñales sobre el Cerro de «Santa Merced» (Noalejo)
Nubes de otoño sobre el Cerro de «Santa Merced» (Noalejo)
Caminar estos días por el entorno de los Villarejos, en definitiva, es como acariciar los cuatro elementos de los que nos hablaban los antiguos filósofos griegos: tierra, agua, fuego y aire. La tierra del Cerro «Santa Merced», el agua de la fuente cristalina de los Villarejos, el fuego de los árboles, que parecen una antorcha que no se consume y el aire limpio, surcado por las nubes que no se detienen. Estos son los placeres de recorrer el territorio de Noalejo.
Paisaje otoñal en el entorno de los Villarejos (Noalejo)
Sólo se trata de calzarse las botas, cargar con la mochila, empuñar el bastón y dejarse sorprender. Así de sencilla puede ser la vida.
El pasado 26 de octubre participé en el Seminario «Territorio, lenguaje y literatura», organizado por ASI (Acciones Sureste Ibérico) proyecto del Ateneo Granada. En él presenté algunos aspectos vinculados a mi investigación que tiene el objetivo de recuperar la memoria educativa de Noalejo.
El objetivo de mi intervención consistió en sensibilizar sobre la importancia de no dejar en el olvido las tradiciones orales que están vinculadas a un territorio, así como recuperar las historias de vida en torno a las escuelas y a otros contextos educativos en el ámbito rural como un ejercicio ético para reconstruir identidades en el momento actual en el que la despoblación se cierne en muchas zonas del sureste de España.
Esta entrada la he ilustrado con una imagen del término municipal de Noalejo, tomada desde la Sierra del Trigo, en la que se contempla el valle que se abre desde los Almiares hacia el Puerto del Caballo, teniendo a un lado la mencionada sierra y al otro el Cerro de Santa Merced. Al fondo se distingue el municipio de Noalejo.
Ayer apareció en el dominical de Diario Jaén la primera entrega de Alcor de Entredichos, un serial escrito por Manuel Amezcua, Cronista Oficial de Noalejo. Esta primera publicación está dedicada a escudriñar los orígenes vascos de Mencía de Salcedo, fundadora de la Villa y Señorío de Noalejo.
Con la profundidad y meticulosidad de los abordajes históricos que caracterizan al autor, fruto de una vida dedicada a la investigación sobre Noalejo y a su fundadora, y con un estilo cercano y didáctico, propio de los artículos que durante años publicó en este periódico, nos ofrece unas páginas que os invito a leer.
Como presentación de este reportaje tomo prestadas las palabras con las que el autor lo anunciaba ayer en su perfil de Facebook:
«Nuevos hallazgos me llevaron a explorar un territorio enigmático del norte de la península, las Encartaciones de Vizcaya. Un lugar sembrado de gestas caballerescas y robustas torres medievales de las que salieron feroces guerreros para combatir moros en las Navas de Tolosa. Pero también fue solar de la estirpe de una delicada dama, camarera de la Emperatriz Isabel de Portugal y del príncipe Felipe. La ascendencia vasca que hoy escudriñamos en este viaje por remotos señoríos medievales nos ayuda a comprender una vetusta personalidad que deja entrever en el empeño de asentar el suyo propio en los Entredichos de Noalejo. Allí hemos estado y así lo contamos«
Una de las novedades de este nuevo serial es poder conocer los entresijos que han estado tras las bambalinas de los trabajos que publicará periódicamente en este periódico. En su blog Gomeresha creado una sección llamada «Como lo hice».
Visitar el paraje de Navalcán en Noalejo significa palpar los primeros vestigios, de los que tengamos evidencia, de la presencia humana en nuestro entorno, ya que en este paraje se encuentran unas pinturas rupestres de estilo esquemático.
Ubicación de Navalcán (Noalejo)
Carrasco y colaboradores (1981) realizan un estudio de referencia para comprender el sentido y significación de estos testimonios de la prehistoria. Posteriormente Amezcua (1982 y 1992) comenta dicha investigación ofreciendo dos acercamientos que se comentan en este blog y se enriquecen con otras fuentes bibliográficas de interés que analizan otras obras de arte esquemático de la subbética andaluza.
Ubicación de las pinturas
Ocultas en un paredón rocoso, ubicado en la llamada comunmente por «la Puerta de Navalcán«, que sirve de acceso a la nava fertil, regada por un manantial de agua que abastece el pueblo de Noalejo, se encuentran unas pinturas rupestres de estilo esquemático al resguardo de en un abrigo natural.
Puerta de Navalcán (Noalejo)
Pared rocosa en la que se ubica el abrigo natural de Navalcán (Noalejo)
Este abrigo rocoso se encuentra a una altitud sobre el nivel del mar de unos 1400 metros, situado a unos cien metros a la derecha de la carretera que conduce de Noalejo a Navalcán. Tiene unas dimensiones de 1,80 m. de altura y unos 6 m de anchura. Constituye un lugar estratégico pues desde él se avista la garganta por la que transcurre el río y da acceso a esta nava fecunda es apta para los cultivos debido a su abundancia de agua.
Vista del desfiladero que da acceso a Navalcán desde el abrigo natural (Noalejo)
Vista de Navalcán (Noalejo)
Descripción de las pinturas
Nos encontramos ante una representación pictórica de estilo esquemático. Son de color rojo oscuro con trazos recios, posiblemente realizados con el dedo. En el conjunto se distinguen tres grupos de figuras que Carrasco, Medina, López y Soria (1981) denominan: Grupo A, B y C. El grupo A y B parecen escenificar algún tipo de danza dirigida por un gran antropomorfo (grupo C).
Grupo A
Se sitúa en la parte superior del abrigo, en la zona izquierda. La componen tres figuras humanas y el resto de otra.
Grupo A. Pinturas Rupestres de Navalcán (Noalejo)
Las figuras tienen iguales dimensiones (unos catorce centímetros), están unidas entre sí, con los brazos en alto y dibujadas sin cabeza y parecen representar la primera escena de danza.
Grupo A. Pinturas Rupestres de Navalcán (Noalejo)
Grupo B
Se ubica debajo del Grupo A, a su izquierda (nuestra derecha) y a una distancia de ochenta y cuatro centrimetros del anterior.
Grupo B. Pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
Este grupo se compone de una gran mancha, sin forma definida, y de nueve figuras humanas, no completas, unidas entre sí, con los brazos en alto. Amezcua (1983), haciéndose eco del estudio de Carrasco, Medina, López y Soria (1981) señala que dichas figuras, con forma humana, pueden estar superpuestas o por el contrario el autor pudo representarlas así para simular hileras de danzantes.
Grupo B. Pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
Frente al grupo A, en las que las figuras son muy uniformes, en este nuevo grupo se pierde la uniformidad oscilando entre los ocho y catorce centrímetros, siendo menores las dos figuras situadas a la derecha del conjunto (seis centrímetros).
Grupo C
Se sitúa en la parte occidental del abrigo, elevado sobre los otros dos grupos.
Grupo C. Pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
Se compone de una gran mancha sin forma en la parte superior, cuatro grupos de trazos dobles de pequeñas dimensiones, una gran figura humana en el centro y otra de menor tamaño a su derecha.
Grupo C. Pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
El antropomorfo de mayor tamaño tiene los brazos elevados y se distingue su cabeza, está orientado hacia los grupos A y B y parece animar la danza que se desarrolla en los mismos.
Grupo C. Pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
Significado de las pinturas
Los estudios las sitúan en la antiguedad, en el periodo del Cobre, hacia mediados del tercer milenio antes de Cristo. Están vinculadas a la importante zona de testimonios de arte rupestre situado en la zona de la Subbetica, con importante importantes huellas pictóricas dispersas en más de 100 abrigos naturales ubicados en cuatro núcleos montañosos: las Sierras de Segura, Quesada, Mágina y Sur de Jaén (Carrasco, Toro, y otros, 2013 Soria, López, Zorrilla y Troyano, 2008). Según Carrasco y Pastor, Navalcán (2009, p.170):
«representa un enclave de sumo interés, más que por la tipología de las pinturas en sí, por su situación geográfica dentro de las Sierras Subbéticas, viniendo a enlazar dos de las áreas más importantes para el conocimiento del esquematismo andaluz: Otiñar en Jaén y Moclín en Granada«.
Por otra parte se encuentra cercano al conjunto de abrigos y cuevas que en la comarca de Sierra Mágina presentan representaciones esquemáticas de esta época histórica (Soria, López, Zorrilla y Troyano, 2008; Soria, López y Zorrilla, 2002). Poseen las características propias del estilo esquemático en el que prima las estructuras iconográficas no realistas y la simplificación de las formas, reducidas a los elementos imprescindibles para su identificación, con un predominio de los trazos lineales, rozando en algunos casos la abstracción (Carrasco y Pastor, 2009).
Las pinturas de Navalcán comparten similitudes con otras presentes en la Subbetica desde el punto de vista de su ubicación y el entorno en las que se situan. Están asociadas a zonas con presencia de agua, tal y como ocurre en Navalcán, una nava fertíl, regada por un manantial abundante. Este hecho muestra un interés cinegético o de explotación agricola de los primitivos pobladores de este paraje.
Vista del paraje de Navalcán, nava fertil, desde el abrigo natural (Noalejo)
Por otra parte se sitúan en lugares estratégicos de gran visibilidad, como ocurre en este abrigo natural, evidenciando que esta zona constituye un territorio homogéneo, con una frontera, que es necesario defender frente a otros grupos con interés por esta tierra y el agua (Carmona y Muñiz, 1991). No en vano se situan en la parte exterior de la pared rocosa que cierra dicha nava y en la parte superior del estrecho paso, comunmente llamado por los habitantes de Noalejo «la puerta de Navalcán», que da acceso al valle fértil y al manantial de agua que lo riega. Desde la altura del abrigo se visualiza el cauce del río y la abrupta garganta por el que discurre, ofreciendo grandes posibilidades defensivas de la tierra y el agua.
Vista estratégica del desfiladero del cauce del río Navalcán desde el abrigo natural (Noalejo)
Pero adentrarse en la interpretación del arte rupestre esquemático no está carente de interrogantes y dificultades, pues es difícil conocer las motivaciones de sus autores y la función que cumplen cada una de sus figuras y escenas así como los rituales vinculados a este tipo de representaciones . Ante esta dificultad, los investigadores reconocen un carácter plurifuncional de las mismas,
«posiblemente fueron centro de concentración de los grupos humanos del entorno, donde realizaban prácticas rituales relacionadas con sus actividades económicas, con sus preocupaciones espirituales y con la explicación que ellos mismos tenian acerca de su existencia, incluyendo sus relaciones con el medio natural que los cobija» (Soria, López, Zorrilla y Troyano, 2008, p. 92.)
Tal y como se ha descrito anteriormente las pinturas esquemáticas de Navalcán reproducen dos escenas de danza (Grupo A y B) en las que las figuras humanas, representadas por trazos simples de color rojizo, aparecen unidas entre sí, participando en un posible ritual que puede estar vinculado a actividades económicas, a rituales con carácter espiritual y funerario o a una apropiación simbólica del territorio frente a otros grupos humanos frente a los que hay que defenderlo.
Ejemplo de Danza del Grupo B de las pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
Los dos grupos de danzantes se encuentran animados por un antropomorfo (Grupo C), con forma de «Y», que tiene los brazos elevados, dirigiendo las dos escenas de danza (Grupo A y B), hecho que hace presuponer una cierta autoridad o relevancia del mismo frente al grupo de danzantes, y por tanto, una organización del grupo humano.
Antropomorfo del Grupo C de las pinturas rupestres de Navalcán (Noalejo)
Por encima de los interrogantes que plantean la interpretación de la escena nos encontramos con el primer testimonio conocido de la presencia del hombre en el entorno cercano de Noalejo, que posee un gran valor histórico y antropológico y que nos invita a su conservación y cuidado para que generaciones futuras puedan contemplarlas.
José Manuel Martos Ortega
Bibliografía
Amézcua, M. (1983), Las pinturas rupestres de Navalcán. Cuadernos de Historia y Tradiciones populares de Noalejo, 2.
Amézcua, M. (1992), El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural. Granada: Ayuntamiento de Noalejo.
Carmona, R. y Muñiz, I. (1991). Aproximación al fenómeno de la pintura esquemática rupestre en la subbética cordobesa. El abrigo del Tajo de Zagrilla (Priego de Cordoba). Análes de arqueología cordobesa, 2, pp. 13-52.
Carrasco, J., Toro y otros (1982). Las pinturas rupestres del «Cerro del Piorno» (Pinos Puente, Granada). Consideraciones sobre el arte rupestre esquemático de las Sierras Subbéticas Andaluzas. Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de Granada, 7, pp. 113-169. DOI: https://doi.org/10.30827/cpag.v7i0.1199
Carrasco, J., Medina, J., López, M. y Soria, M. (1981). Las pinturas rupestres esquemáticas de Navalcán (Noalejo). Nuevos datos para la arqueología jiennense. Grupo de Estudios Prehistóricos Memoria de Actividades II. La Carolina, pp. 29-33.
Soria M., López, M.G., Zorrilla, D. y Troyano. M. (2008). Arte rupestre en Sierra Mágina. Descubrimientos efectuados en la campaña 2004-2006. Sumuntán, 26, pp. 69-94. Recuperado a partir de https://www.cismamagina.es/app_sumuntan/pdf/26/26-69.pdf