El Viernes de Banderas: inicio del camino de Montillana y Noalejo hacia el Santuario de la Virgen de la Cabeza

Uno de los días de mayor colorido en Noalejo es el Viernes de Banderas. Es una jornada en la que el pueblo parece latir de una forma distinta. Como cada viernes, desde primera hora de la mañana, los vecinos recorren los puestos del mercadillo ambulante, los conocidos baratos, pero ese día hay una cierta prisa en el ambiente. Se percibe en los gestos, en la forma en que las compras se aceleran. No es un viernes cualquiera.

Banderas de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo
Banderas de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo

Con expectación se espera la llegada de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Montillana que, tras recorrer en pasacalles su localidad y detenerse en Campotéjar para realizar la ofrenda floral a la Virgen de los Remedios, continúa su camino hasta Noalejo. Allí es recibida por la cofradía homónima en un encuentro que combina hospitalidad, ritual en torno a la devoción a la Virgen de la Cabeza y reconocimiento mutuo entre ambas hermandades, unidas por profundos lazos históricos.

Banderas de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo
Banderas de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo

La parada en Noalejo no es un simple alto en el camino. Es un momento cargado de significado. La cofradía de Montillana realiza una ofrenda floral a la Virgen de Belén, patrona del pueblo. Este gesto refuerza los vínculos entre comunidades y pone de manifiesto el valor de una devoción compartida que se renueva cada año en el contexto de la peregrinación.

Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo esperando la llegada de la Cofradía de Montillana
Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo esperando la llegada de la Cofradía de Montillana

Desde una perspectiva etnográfica, este día permite observar cómo, en el contexto rural, lo cotidiano y lo extraordinario se entrelazan. El mercadillo, los baratos, espacio habitual de encuentro semanal, convive con la irrupción de un tiempo ritual que transforma el ritmo del pueblo. La llegada de las cofradías, el sonido de tambores y cornetas, el movimiento de las banderas ondeando al viento y la participación de los vecinos configuran un escenario en el que esta tradición se hace visible y se actualiza cada año.

En esta jornada, las banderas de las cofradías adquieren un protagonismo especial. No son sólo insignias de pertenencia y representación colectiva. Su presencia transforma el paisaje cotidiano y lo llena de color singular y anuncia la irrupción de un tiempo festivo. Son, además, objetos cargados de memoria que expresan una identidad compartida en torno a la Morenita.

Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo esperando la llegada de la Cofradía de Montillana
Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Noalejo esperando la llegada de la Cofradía de Montillana

En torno al mediodía, la cofradía de Noalejo espera en la plaza, bajo la mirada silenciosa de San Francisco de Paula, antiguo patrón y protector de la villa y señorío, cuya imagen preside la fachada del ayuntamiento. El espacio se enmarca entre la espadaña y la torre de la iglesia de la Asunción, obra del maestro cantero Juan de Lizarra en el siglo XVI.

Mientras tanto, al ritmo de un alegre tambor se tremolan las banderas en señal de júbilo. No es un gesto improvisado, sino de una práctica que combina destreza y tradición, transmitida entre generaciones. Quienes portan y tremolan las banderas ocupan un lugar destacado: en su movimiento se concentra el esfuerzo, el reconocimiento y la expresión simbólica de la comunidad.

A lo lejos comienzan a escucharse los tambores y cornetas que anuncian la llegada del cortejo de Montillana, avanzando por la calle Cánovas hasta la Plaza de España. Allí tiene lugar uno de los momentos más significativos: el cruce de banderas entre ambas cofradías, acompañado por el repique de campanas.

El cortejo se dirige entonces al templo parroquial, abarrotado de fieles, donde se realiza la ofrenda a la Virgen de Belén y se entonan la Salve y el canto de la Morenita.

Las blancas naves del sobrio templo renacentista parecen estallar en color con la presencia de las banderas, que evocan la alegría y la belleza de los campos en primavera y del camino hacia el Santuario de Sierra Morena.

Después el pasacalles recorre la calle Real hasta las Cuatro Esquinas, desciende por la calle de las Parras, rodea la plaza y regresa por la calle Cánovas hasta la salida del pueblo. Allí se despide a la cofradía de Montillana, que continúa su camino hacia el Cabezo.

Y cuando las banderas se alzan y avanzan queda la sensación de que algo se va, pero permanece vivo en su memoria a lo largo del año. Porque en cada Viernes de Banderas no solo se inicia una peregrinación al Santuario: se reactiva una forma de estar juntos, de reconocerse, de celebrar la devoción a la Virgen de la Cabeza. Una expresión de júbilo colectivo que, cada primavera, contribuye a construir la identidad de un territorio.

Banderas y cetros de las Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo
Banderas y cetros de las Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo

En esta fiesta popular, además, la dimensión intercomunitaria adquiere un papel fundamental. Noalejo y Montillana comparten no solo una devoción, sino también un conjunto de prácticas y expresiones simbólicas y culturales que se actualizan en este encuentro. La participación conjunta refuerza vínculos históricos, lazos de parentesco y amistad y la relación con un territorio común, representado en el cerro de Santa Merced, que ambos municipios comparten y se alza como horizonte compartido.

Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo
Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo
Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo
Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo

Porque cuando las banderas de Montillana y Noalejo se cruzan y recorren las calles del pueblo, no solo comienza el camino hacia el Santuario, sino que se renuevan los vínculos de hermandad de dos pueblos unidos por la devoción, la memoria y el tiempo.

Cruce de banderas de las Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo
Cruce de banderas de las Cofradías de la Virgen de la Cabeza de Montillana y Noalejo

José Manuel Martos Ortega

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