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Atardecer en los Villarejos (Noalejo)

Los Villarejos de Noalejo al atardecer: susurros del territorio

Recorrer el territorio de Noalejo al atardecer es adentrarse en un abrazo de luz y memoria: no es solo caminar sobre un mapa, sino dejar que el paisaje nos interpele y nos hable. La zona de los Villarejos, al caer la tarde, se revela como un escenario donde la luz juega sobre los relieves del Cerro de Santa Merced, la Sierra de la Granadida y los campos que se visten de color en la incipiente primavera.

El viento susurra entre los almendros en flor, el río murmura su caudal tras un invierno generoso en lluvias, y el canto lejano de los pájaros parece despedir al sol que se oculta, dejando sobre la tierra un último beso cálido de luz. Cada sonido, cada aroma, cada sombra conforma una geografía íntima que solo quien camina puede sentir.

Este vídeo quiere captar ese momento: un instante de calma, cargado de vida. Es una invitación a recorrer los caminos de Noalejo, donde la luz y las historias de quienes caminaron antes de nosotros se entrelazan con las nuestras, recordándonos que un territorio no es solo un espacio físico, sino un lugar donde se siente, se escucha y se recuerda.

José Manuel Martos Ortega

Tierra, agua, fuego y aire: los colores del otoño en los Villarejos

Pasear en estos días por el entorno de la fuente de los Villarejos, en el término municipal de Noalejo, ofrece una imagen inusual y atrayente al contemplar los colores tan característicos de esta época del año. Es como si la tierra estallara en una fogarada de luz y calidez.

Si caminas por el entorno de la fuente, te llaman poderosamente la atención el rojizo de unos árboles frutales, entre el verde plateado y sobrio de los olivos, con su fruto casi maduro para la cosecha.

Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)
Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)

La calidez que revisten las hojas que quedan en los árboles y la alfombra mullida que se va formando a los pies de los mismos invitan a detenerse y casi a acurrucarte a descansar.

Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)

Pero si el día de otoño está de nuestra parte, el gran espectáculo es el contraste de colores entre el rojizo de los árboles con el cielo grisáceo de nubes caprichosas que se extiende y juguetean como niños sobre el Cerro de Santa Merced.

Cielos otoñales sobre el Cerro de «Santa Merced» (Noalejo)
Nubes de otoño sobre el Cerro de «Santa Merced» (Noalejo)

Caminar estos días por el entorno de los Villarejos, en definitiva, es como acariciar los cuatro elementos de los que nos hablaban los antiguos filósofos griegos: tierra, agua, fuego y aire. La tierra del Cerro «Santa Merced», el agua de la fuente cristalina de los Villarejos, el fuego de los árboles, que parecen una antorcha que no se consume y el aire limpio, surcado por las nubes que no se detienen. Estos son los placeres de recorrer el territorio de Noalejo.

Paisaje otoñal en el entorno de los Villarejos (Noalejo)

Sólo se trata de calzarse las botas, cargar con la mochila, empuñar el bastón y dejarse sorprender. Así de sencilla puede ser la vida.

Jose Martos