Muchos vecinos y vecinas de Noalejo estudiaron en las escuelas instaladas en el hermoso edificio de nuestro ayuntamiento. En su planta superior, tras las ventanas que flanquean el reloj y a ambos lados de la hornacina que guarda la imagen en piedra de San Francisco de Paula, antiguo patrón y protector de la villa y señorío, generaciones de niños y niñas aprendieron, durante más de un siglo, a leer y escribir, las cuatro reglas y aquellos saberes esenciales que les acompañarían a lo largo de la vida.
Este espacio, hoy salón de plenos, fue en otro tiempo un lugar lleno de voces de niños y niñas, de cantos, juegos, travesuras y del esfuerzo, constancia y dedicación de los tan buenos maestros y maestras que enseñaron en las antiguas aulas, donde se forjaron los primeros pasos de la educación de todo un pueblo.

En aquellas aulas, don Gonzalo, don Carmelo, don Francisco, don Gonzalo, doña María, doña Margarita, doña Lola, doña Gracia y muchos otros maestros y maestras —cuya enumeración sería larga— se afanaron por enseñar, a menudo en condiciones de escasez de medios. Por ello, esas estancias situadas en la parte alta del ayuntamiento de Noalejo constituyen hoy un auténtico lugar de memoria educativa del municipio.
No era extraño que, en muchos pueblos de nuestro país, las escuelas se ubicaran en dependencias municipales, ya que durante largo tiempo estuvieron bajo la tutela de los ayuntamientos. En este contexto, las escuelas de primeras letras —instituciones básicas destinadas a la enseñanza elemental y a la alfabetización de la población infantil— adquirieron especial relevancia durante el reinado de Isabel II. Este periodo responde al impulso, iniciado tras la promulgación de la Constitución de 1812, del Estado liberal español por articular un sistema educativo más estructurado que contribuyera a paliar uno de los principales problemas de la sociedad: el analfabetismo.
Las reformas educativas del reinado de Isabel II culminaron con la promulgación de la Ley Moyano (1857), la primera gran ley educativa del Estado español. Esta norma estableció la obligatoriedad de la enseñanza primaria —aunque su cumplimiento fue desigual—, reguló los contenidos educativos y sentó las bases de una primera estructuración del sistema educativo en España. Sin embargo, su desarrollo encontró importantes obstáculos, derivados de problemas estructurales como la escasez de financiación, que afectaba directamente a las condiciones de vida de los docentes: maestros y maestras mal remunerados, con dificultades para acceder a una formación adecuada y con escaso reconocimiento social, pese a la enorme importancia de su labor.
En este vídeo ofrezco una aproximación a este momento histórico, clave para la configuración de la escuela en nuestro pueblo, Noalejo, y para el conjunto de los municipios de la comarca de Sierra Mágina durante la primera mitad del siglo XIX.
José Manuel Martos Ortega
Enhorabuena por tu trabajo. Te acabo de descubrir. A pesar de saber que estabas realizando un trabajo sobre los orígenes y evolucion del sistema educativo en el Pueblo, no había descubierto tu blog hasta hoy. Y me alegro de leer en él todas tus entradas sobre historia origenes y curiosidades enfocadas en la recuperacion y recopilacion de la memoria de un pueblo, y no sólo de un pueblo, sino de un pueblo enmarcado en una comarca entera. Son pueblos pequeños, cuya tradicion oral va difuminándose en el tiempo con el paso de las generaciones, y me alegra saber que alguien del terreno se ocupa de recopilar, investigar, estudiar y salvaguardar toda esa historia. La historia de un pueblo, de una civilizacion entera, se construye con la suma de las historias de cada individuo que la conforma, y es de esa suma de donde sale lo que despues conocemos como Historia
Lo dicho. Enhorabuena y gracias por hacer y compartir.
Me gustaMe gusta
Buenos días, José Manuel, gracias por tus palabras y por suscribirte al blog. Leerte me estimula y anima a seguir trabajando e investigando sobre nuestro pueblo. Así es, es necesario recuperar la memoria de un pueblo, de un territorio para que esta no se quede sepultada en el olvido. Como bien dices, la historia de un pueblo se construye en ese proceso en el que se cruzan y entretejen las historias de las personas. Cualquier lugar, por ejemplo, una escuela, un cortijo, una fuente, etc ha sido testigo de las historias de vida de las personas que han estado vinculadas a ella. Es un trabajo apasionante en el que aprendes mucho y te ayuda a valorar lo que tenemos. Esto es un ejercicio de responsabilidad y servicio humilde para que esta riqueza que atesora nuestro pueblo, es decir, la vida de sus habitantes no quede sepultada en el olvido y aprendamos de las lecciones de nuestra bella historia. Un abrazo y espero veros pronto.
Me gustaLe gusta a 1 persona