El Señorío de Noalejo (Siglos XVI-XIX)

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Todos los territorios, aunque parezcan pequeños, cuando se contemplan desde la perspectiva de su complejidad y su historia, adquieren una enorme profundidad y riqueza de significados. Así ocurre con Noalejo.

Comprender cómo se ha configurado este territorio implica mirar hacia atrás y acercarse a los procesos que, desde la Edad Moderna, fueron dando forma a la villa, a su población y a las dinámicas que marcaron su trayectoria. En este sentido, la publicación de la obra colectiva «El señorío de Noalejo (siglos XVI-XIX). Repoblación y poder señorial en un territorio de frontera» constituye una nueva oportunidad para conocer y profundizar en una parte fundamental de la historia de Noalejo.

Esta aportación desde la investigación histórica ha sido coordinada por los profesores Francisco Javier Illana López y José Miguel Delgado Barredo, de las universidades de Córdoba y Jaén, respectivamente, y reúne las aportaciones de distintos investigadores procedentes de diversas universidades españolas. Publicada por la editorial Dykinson, la obra ha sido financiada íntegramente por el Ayuntamiento de Noalejo (Jaén), mediante un convenio firmado a través de la OTRI de la Universidad de Jaén, denominado “Acciones para la investigación histórica y edición de monografía sobre el señorío de Noalejo”.

Portada del libro "El Señorío de Noalejo (siglos XVI-XIX)
Portada del libro «El Señorío de Noalejo (siglos XVI-XIX)

Un territorio entre dos reinos, los “Entredichos”

Para acercarnos a la historia del señorío de Noalejo es necesario situarnos en un momento en el que las fronteras no eran únicamente líneas dibujadas sobre un mapa, sino espacios de contacto, de tránsito, de conflicto y también de oportunidades.

El señorío fue una de las instituciones clave de la Castilla de la Edad Moderna. A través de él, la Corona delegaba en determinadas personas (señor, conde, marqués o duque) el gobierno de territorios, otorgándoles competencias judiciales, administrativas y económicas. Los señores actuaban como intermediarios entre el poder real y las comunidades locales, consolidando al mismo tiempo su posición social y su influencia.

En este contexto nació el señorío de Noalejo, un estado jurisdiccional creado en el siglo XVI sobre un territorio hasta entonces despoblado, conocido como los Entredichos, situado entre los antiguos reinos de Jaén y Granada. Ese espacio que hoy reconocemos como Noalejo no puede entenderse, por tanto, únicamente desde su configuración actual, su historia está vinculada a una condición fronteriza que dejó huellas profundas en la manera en que se organizó el territorio y en las relaciones que se establecieron entre quienes ejercían el poder y quienes lo habitaban.

Vista de los Noalejo, territorio de Entredichos, desde el Cerro de Santa Merced
Vista de los Noalejo, territorio de Entredichos, desde el Cerro de Santa Merced

El origen del señorío estuvo ligado a la venta de jurisdicciones impulsada por la Corona, pasando a manos de Mencía de Salcedo, primera señora de Noalejo, una mujer vinculada a la corte de la emperatriz Isabel de Portugal. Su protagonismo resulta especialmente significativo porque muestra cómo, en determinados momentos, la adquisición de señoríos podía convertirse también en una vía de ascenso social para personas alejadas de la alta nobleza tradicional.

La historia de Noalejo comienza así a escribirse en torno a una mujer, un territorio y las dinámicas socioeconómicas, políticas y culturas que acontecen en él. Pero, a partir de ahí, comienza también la historia cotidiana de quienes fueron poblando, trabajando y construyendo ese espacio hasta nuestros días.

Más allá de los nombres y la historia de los señores de Noalejo

Durante más de tres siglos, el señorío de Noalejo permaneció bajo la tutela de diversos señores y familias nobiliarias, hasta la desaparición del régimen señorial en el siglo XIX. Conocer quiénes fueron sus titulares permite seguir una parte importante de la historia de la villa. Pero el señorío no fue solamente una sucesión de nombres, linajes y propietarios. Detrás de las estrategias familiares, los matrimonios, las inversiones y las relaciones de poder estaban también las personas que vivieron en este territorio, están las casas, los caminos, las tierras, las fuentes, los cultivos y las formas de organizar la vida cotidiana, está, en definitiva, el territorio vivido.

Palacio de Mencía de Salcedo, fundadora de Noalejo
Palacio de Mencía de Salcedo, fundadora de Noalejo

Por eso, acercarse al señorío de Noalejo significa también preguntarse cómo aquel sistema señorial fue transformando el espacio y cómo quienes habitaron ese espacio participaron, de una u otra manera, en su construcción.

El estudio del señorío no solo nos acerca a quienes ostentaron su titularidad y ayuda a comprender la propia historia de Noalejo, ayudándonos a entender cómo se configuró el territorio, cómo evolucionó su población y cuáles fueron las raíces de muchas de las dinámicas sociales y culturales que han llegado hasta nuestros días. Se trata, en definitiva, de ofrecer una mirada al pasado que conecta la historia local con los grandes procesos de la historia de España.

Noalejo como laboratorio histórico

Precisamente ahí reside uno de los aspectos más interesantes de esta obra: la posibilidad de mirar un territorio concreto para comprender procesos históricos de mayor alcance. Los propios directores de la obra lo expresan de manera especialmente clara en las páginas iniciales del libro:

“El estudio del señorío de Noalejo que se presenta en este libro permite comprender como un pequeño espacio fronterizo de la Castilla Moderna se convirtió en un escenario privilegiado para observar la interacción entre la Corona, la nobleza y las comunidades locales. Noalejo emerge como un laboratorio histórico donde se manifiestan las tensiones del poder señorial, las estrategias de consolidación patrimonial y la construcción social del prestigio.
La obra demuestra, de manera convincente, que la historia del poder local no puede entenderse sin considerar la agencia de sus protagonistas. La primera señora de Noalejo, Mencía de Salcedo, encarna este principio: mujer del Renacimiento capaz de negociar con la Corona, fundar un mayorazgo y ejercer autoridad sobre vasallos, representa un ejemplo de empoderamiento que desafía la rígida estructura estamental de la época. Del mismo modo, la trayectoria de las familias que sucedieron en el señorío evidencia cómo la nobleza utilizó el matrimonio, la inversión económica y la jurisdicción como herramientas de consolidación y movilidad social, incluso en contextos marcados por la estigmatización de origen judeoconverso.
El análisis del territorio, desde sus raíces andalusíes hasta la villa señorial de Noalejo, muestra cómo la historia urbana, agraria y patrimonial está inseparablemente ligada al ejercicio del poder. Los estudios cartográficos, catastros y arqueológicos ofrecen una visión integrada del paisaje y de la vida cotidiana, revelando que el espacio material es, a la vez, testigo y producto de las dinámicas socioeconómicas y políticas de la Edad Moderna.
En suma, este libro combina historia social, política, económica, de género y patrimonial para ofrecer una imagen completa del señorío de Noalejo. Su valor reside no solo en el rigor de la documentación y la profundidad de los análisis, sino también en la capacidad de trasladar al lector la riqueza y complejidad de un fenómeno que, aunque periférico en apariencia, refleja con claridad las transformaciones de la sociedad castellana y andaluza entre los siglos XVI y XIX. En última instancia, Noalejo se convierte así en un ejemplo paradigmático de cómo los pequeños territorios señoriales pueden iluminar grandes procesos históricos, ofreciendo nuevas perspectivas sobre el poder, la movilidad social y la historia del territorio
” (Illana y Delgado, 2025, pp. 19-20).

Volver a mirar Noalejo desde el territorio y su historia

La lectura de esta obra permite, por tanto, ampliar nuestra mirada sobre Noalejo. El señorío pertenece al pasado, pero muchas de las huellas de aquel proceso permanecen inscritas en el territorio. Algunas son visibles en el patrimonio y en la configuración urbana; otras permanecen en archivos y documentos; y otras forman parte de una memoria colectiva y expresiones culturales que se ha transmitido de generación en generación.

Vista de la Plaza de la Villa de Noalejo (Jaén)
Plaza de la Villa de Noalejo

El territorio se convierte así en una especie de archivo abierto. Un archivo que no está compuesto únicamente por documentos escritos, sino también por paisajes, caminos, edificios, nombres, relatos y memorias. Desde esta perspectiva, estudiar el señorío de Noalejo no significa únicamente reconstruir una institución desaparecida, significa intentar comprender y leer cómo se fue construyendo y configurando el territorio que hoy habitamos desde la perspectiva de su historia. Y permite volver a mirar Noalejo desde una visión que conecta la historia particular de una villa con procesos mucho más amplios de la historia de Castilla, Andalucía y España.

José Manuel Martos Ortega

Bibliografía:

Illana, F.J y Delgado, J.M. (2025), El Señorío de Noalejo (Siglos XVI-XIX) Repoblación y poder señorial en un territorio de frontera. Dynkinson.

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