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Tierra, agua, fuego y aire: los colores del otoño en los Villarejos

Pasear en estos días por el entorno de la fuente de los Villarejos, en el término municipal de Noalejo, ofrece una imagen inusual y atrayente al contemplar los colores tan característicos de esta época del año. Es como si la tierra estallara en una fogarada de luz y calidez.

Si caminas por el entorno de la fuente, te llaman poderosamente la atención el rojizo de unos árboles frutales, entre el verde plateado y sobrio de los olivos, con su fruto casi maduro para la cosecha.

Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)
Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)

La calidez que revisten las hojas que quedan en los árboles y la alfombra mullida que se va formando a los pies de los mismos invitan a detenerse y casi a acurrucarte a descansar.

Colores otoñales en el paraje de los Villarejos (Noalejo)

Pero si el día de otoño está de nuestra parte, el gran espectáculo es el contraste de colores entre el rojizo de los árboles con el cielo grisáceo de nubes caprichosas que se extiende y juguetean como niños sobre el Cerro de Santa Merced.

Cielos otoñales sobre el Cerro de «Santa Merced» (Noalejo)
Nubes de otoño sobre el Cerro de «Santa Merced» (Noalejo)

Caminar estos días por el entorno de los Villarejos, en definitiva, es como acariciar los cuatro elementos de los que nos hablaban los antiguos filósofos griegos: tierra, agua, fuego y aire. La tierra del Cerro «Santa Merced», el agua de la fuente cristalina de los Villarejos, el fuego de los árboles, que parecen una antorcha que no se consume y el aire limpio, surcado por las nubes que no se detienen. Estos son los placeres de recorrer el territorio de Noalejo.

Paisaje otoñal en el entorno de los Villarejos (Noalejo)

Sólo se trata de calzarse las botas, cargar con la mochila, empuñar el bastón y dejarse sorprender. Así de sencilla puede ser la vida.

Jose Martos

Tejiendo historias: territorio, identidad, relato y escuela

El pasado 26 de octubre participé en el Seminario «Territorio, lenguaje y literatura», organizado por ASI (Acciones Sureste Ibérico) proyecto del Ateneo Granada. En él presenté algunos aspectos vinculados a mi investigación que tiene el objetivo de recuperar la memoria educativa de Noalejo.

El objetivo de mi intervención consistió en sensibilizar sobre la importancia de no dejar en el olvido las tradiciones orales que están vinculadas a un territorio, así como recuperar las historias de vida en torno a las escuelas y a otros contextos educativos en el ámbito rural como un ejercicio ético para reconstruir identidades en el momento actual en el que la despoblación se cierne en muchas zonas del sureste de España.

Esta entrada la he ilustrado con una imagen del término municipal de Noalejo, tomada desde la Sierra del Trigo, en la que se contempla el valle que se abre desde los Almiares hacia el Puerto del Caballo, teniendo a un lado la mencionada sierra y al otro el Cerro de Santa Merced. Al fondo se distingue el municipio de Noalejo.

La tenaz criada que soñó con ser señora

Ayer apareció en el dominical de Diario Jaén la primera entrega de Alcor de Entredichos, un serial escrito por Manuel Amezcua, Cronista Oficial de Noalejo. Esta primera publicación está dedicada a escudriñar los orígenes vascos de Mencía de Salcedo, fundadora de la Villa y Señorío de Noalejo.

Con la profundidad y meticulosidad de los abordajes históricos que caracterizan al autor, fruto de una vida dedicada a la investigación sobre Noalejo y a su fundadora, y con un estilo cercano y didáctico, propio de los artículos que durante años publicó en este periódico, nos ofrece unas páginas que os invito a leer.

Como presentación de este reportaje tomo prestadas las palabras con las que el autor lo anunciaba ayer en su perfil de Facebook:

«Nuevos hallazgos me llevaron a explorar un territorio enigmático del norte de la península, las Encartaciones de Vizcaya. Un lugar sembrado de gestas caballerescas y robustas torres medievales de las que salieron feroces guerreros para combatir moros en las Navas de Tolosa. Pero también fue solar de la estirpe de una delicada dama, camarera de la Emperatriz Isabel de Portugal y del príncipe Felipe. La ascendencia vasca que hoy escudriñamos en este viaje por remotos señoríos medievales nos ayuda a comprender una vetusta personalidad que deja entrever en el empeño de asentar el suyo propio en los Entredichos de Noalejo. Allí hemos estado y así lo contamos«

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Una de las novedades de este nuevo serial es poder conocer los entresijos que han estado tras las bambalinas de los trabajos que publicará periódicamente en este periódico. En su blog Gomeres ha creado una sección llamada «Como lo hice».

Accede a «Como lo hice»

Espero que disfrutéis con esta interesante lectura para conocer más la impresionante figura de Mencía de Salcedo.